La biomasa se consolida en los edificios públicos

La biomasa, como sistema energético renovable, está dejando atrás las etiquetas de alternativo y minoritario. Su eficiencia la está consagrando como una de las opciones de calefacción más fiables y rentables. Tanto es así que no sólo está conquistando los hogares particulares, sino que en los últimos años varias instituciones públicas han decidido integrarla en sus edificios.

Los notables beneficios económicos y ecológicos son las principales razones que motivan este cambio en la calefacción, ¿pero en qué se concretan? Según Jordi Mercader, COO de Tuandco.com, espacio 100% online dedicado a la mejora y mantenimiento del hogar, la biomasa es el sistema más barato con diferencia, más que el gas natural y que el gasoil. Cada KW producido por este último cuesta casi el doble que el de la biomasa: 8,95 céntimos de euros del gasoil frente a 4,51 de la biomasa). Además de restos forestales y otros elementos, las calderas de biomasa consumen pellets (pequeños cilindros de serrín comprimido), cuyo precio seguirá bajando gracias a que la competencia en su producción no deja de aumentar, según explican en Tuandco.com.

En cuanto al impacto ecológico, frente a otras fuentes de energía, como el gasoil o el butano, el CO2 que producen los pellets es neutro. Esto significa que su uso no incrementa el nivel de CO2 de la atmósfera ya que el carbono que emite es recuperado de forma natural por la fotosíntesis de las plantas. Estas ventajas y el impulso que le está dando el sector público parecen indicar que la biomasa está aquí para quedarse.

Por ejemplo, el municipio catalán de Navàs (Barcelona), es pionero en el uso de energías renovables. Desde 2012 y mediante una consulta popular decidió sustituir el gas natural y el gasóleo por calderas de biomasa para la calefacción de una guardería, una escuela de música e incluso del mismo ayuntamiento. Según las previsiones, en nueve años se habrán amortizado los gastos de la instalación y anualmente supondrá un ahorro de 18 mil euros. Otro caso más reciente es el del Hospital de Alta Resolución de Sierra Segura, en Jaén, que empezó este verano la adaptación al sistema de biomasa. El centro producirá energía térmica a partir de 2015 y conseguirá ahorrar 30.000€ anuales.

El Hospital de Terrassa podría ser uno más. El Consorcio Sanitario y el Consejo Comarcal están preparando un acuerdo, al que procederá un proyecto de construcción de la caldera y finalmente un concurso público. El cambio a la biomasa se encuentra en el marco de Bosques del Vallès, un proyecto de prevención de incendios en la comarca, y entre los objetivos que se persiguen está reducir las emisiones de CO2 y abrir un nuevo nicho de trabajo en la zona.

Al tratarse de un sistema ecológico, este se adapta a las condiciones de cada zona en la que se instala: mientras que en el Hospital de Sierra Segura se utilizarán, entre otras cosas, aceitunas para su combustión, en el de Terrassa se prevé el uso exclusivo de biomasa forestal, dado el proyecto en el que se enmarca.

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