Crowmie participó en el Foro Ciudades Neutras 2030, celebrado en Madrid, con una intervención centrada en el papel de la financiación participativa para impulsar proyectos energéticos locales. Pablo Valverde, cofundador y CMO de la compañía, defendió que la transición urbana necesita nuevas fórmulas para conectar capital privado, ciudadanía e infraestructura energética.
El Foro Ciudades Neutras 2030 reunió a administraciones públicas, instituciones europeas, universidades, empresas, startups y ciudadanía para abordar los retos de la transición hacia ciudades climáticamente neutras. Crowmie participó en la mesa «Innovación para transformar la ciudad».
Durante su intervención, Valverde identificó cuatro beneficios de financiar infraestructuras energéticas locales: facilitar el acceso a la inversión, mejorar la estabilidad de la red, reducir el coste energético y generar impacto sostenible.
Datos relevantes
- Crowmie participó en el Foro Ciudades Neutras 2030.
- El encuentro se celebró el 2 de octubre en International Lab Madrid.
- Pablo Valverde intervino en la mesa «Innovación para transformar la ciudad».
- La compañía destacó cuatro beneficios: acceso, estabilidad, precio e impacto.
- Los proyectos de autoconsumo industrial acercan la generación al punto de consumo.
- El almacenamiento permite guardar excedentes y aportar flexibilidad al sistema eléctrico.
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MiniFAQs
¿Qué beneficios tiene financiar proyectos energéticos locales?
Crowmie identifica cuatro beneficios principales: facilitar el acceso de inversores particulares a infraestructuras energéticas, reforzar la estabilidad de la red, reducir el coste energético de industrias y comunidades y generar un impacto sostenible mediante proyectos vinculados a activos reales.
¿Por qué es importante la financiación participativa?
La financiación participativa permite conectar capital privado, ciudadanía e infraestructuras energéticas. De este modo, más personas pueden participar en proyectos de generación fotovoltaica, autoconsumo industrial o almacenamiento, mientras empresas y comunidades acceden a energía más competitiva.
La transición energética urbana necesita capital privado, proyectos sólidos y una participación más amplia de la ciudadanía.
Crowmie sostiene en el Foro Ciudades Neutras que el ahorro particular tiene que entrar en la financiación de la transición energética urbana
Crowmie participó en el Foro Ciudades Neutras 2030, celebrado en Madrid, con una intervención centrada en el papel de la financiación participativa para impulsar proyectos energéticos locales.
Pablo Valverde, cofundador y CMO de la compañía, defendió que la transición urbana necesita nuevas fórmulas para conectar capital privado, ciudadanía e infraestructura energética, siempre bajo un crecimiento ordenado y un marco regulatorio que permita desarrollar proyectos con garantías.
El encuentro, celebrado el 2 de octubre en International Lab Madrid, reunió a administraciones públicas, instituciones europeas, universidades, empresas, startups y ciudadanía para abordar los retos de la transición climática urbana.
La participación de Crowmie se produjo dentro de la mesa «Innovación para transformar la ciudad», orientada a analizar qué soluciones están transformando ya las ciudades y qué condiciones necesitan para escalar antes de 2030.
Los cuatro beneficios de financiar energía de proximidad
Durante su intervención, Valverde estructuró la oportunidad de la financiación participativa en energía alrededor de cuatro beneficios principales: acceso, estabilidad, precio e impacto.
El primer beneficio es el acceso a la inversión. La infraestructura energética ha estado históricamente reservada a grandes fondos, utilities o inversores institucionales, con tickets de entrada alejados del inversor particular. Modelos como el de Crowmie permiten que más personas participen en proyectos vinculados a activos reales.
El segundo beneficio es la estabilidad del sistema eléctrico. El despliegue acelerado de renovables en Europa plantea nuevos retos para una red que no siempre puede absorber toda la generación disponible. En ese escenario, los proyectos de autoconsumo industrial ayudan a aliviar la presión porque la energía se genera cerca del punto de consumo.
El almacenamiento permite guardar excedentes renovables y liberarlos cuando la demanda lo requiere, aportando flexibilidad y continuidad al sistema.
El tercer beneficio es el precio. Cuando una industria, un polígono o una comunidad accede a una instalación solar próxima, puede reducir de forma significativa su coste energético.
El cuarto beneficio es el impacto. Para Crowmie, la transición energética solo genera valor si se desarrolla con criterio técnico, económico y ambiental. Un proyecto bien diseñado puede reducir emisiones, mejorar la competitividad local y contribuir a un modelo energético más sostenible.
Crecer con garantías
Valverde también subrayó que la financiación participativa necesita garantías para crecer de forma responsable. La principal, según defendió, es un marco regulatorio estable, claro y capaz de acompañar el despliegue de renovables, autoconsumo y almacenamiento sin generar cuellos de botella.
El crecimiento del sector sigue encontrando limitaciones vinculadas a la capacidad de red, los permisos, los criterios de conexión y la adaptación normativa a nuevos modelos de generación distribuida.
La financiación participativa en energía permite que más personas accedan a invertir en infraestructura energética, ayuda a aliviar la presión sobre la red, reduce el coste energético para empresas y comunidades y genera impacto real. Pero ese crecimiento solo será sostenible si se desarrolla con rigor, con proyectos bien planteados y con un marco regulatorio adecuado.
