La decisión de conservar la vivienda para dejarla en herencia está cambiando entre algunos propietarios mayores, según MAS VIDA. La compañía observa que cada vez más personas optan por monetizar su patrimonio para mejorar su jubilación, incluso cuando ello reduce lo que recibirán sus herederos. Esta elección responde tanto a razones económicas como a una forma distinta de entender el legado familiar.
La venta de la nuda propiedad permite obtener capital conservando el usufructo vitalicio y continuar residiendo en la casa durante el resto de la vida. Según los datos de MAS VIDA, el importe medio obtenido ronda los 175.000 euros. Entre los destinos de esa liquidez figuran complementar la pensión, viajar, afrontar gastos sanitarios o vivir con mayor tranquilidad económica.
Las circunstancias familiares también influyen en estas decisiones. La compañía identifica propietarios cuyos hijos ya cuentan con una situación económica consolidada y otros que buscan evitar conflictos futuros por el reparto de la vivienda. Aunque son una minoría, también aumentan las consultas relacionadas con el deterioro de los vínculos familiares. MAS VIDA vincula estos perfiles con una planificación patrimonial centrada en el bienestar del propietario.
Datos relevantes
- Según los datos de MAS VIDA, el capital medio obtenido mediante una operación de nuda propiedad ronda actualmente los 175.000 euros, una cantidad que permite transformar un patrimonio inmovilizado en liquidez sin renunciar a seguir viviendo en la vivienda durante toda la vida.
- Uno de los perfiles que más está creciendo es el de propietarios cuyos hijos cuentan ya con una situación económica consolidada, disponen de vivienda propia o han desarrollado un patrimonio suficiente.
- La experiencia de la compañía refleja también un incremento de propietarios que desean evitar que el reparto de la vivienda genere tensiones familiares tras su fallecimiento.
- Aunque representan una minoría, MAS VIDA reconoce que también aumentan las consultas de personas mayores cuya decisión está condicionada por el deterioro de la relación con alguno de sus hijos.
- En España se formalizaron 1.798 operaciones de venta de nuda propiedad durante 2025, una cifra prácticamente idéntica a la del año anterior, lo que confirma la consolidación de esta fórmula como una herramienta de planificación patrimonial cada vez más conocida entre los mayores.
MiniFAQs
¿Por qué algunos propietarios prefieren utilizar su patrimonio durante la jubilación?
Según MAS VIDA, algunos propietarios consideran que sus hijos ya tienen una situación económica resuelta y prefieren emplear el valor de su vivienda para mejorar su propia calidad de vida. En ocasiones, los hijos animan a sus padres a tomar esta decisión. La liquidez puede destinarse a complementar la pensión, afrontar gastos sanitarios, viajar o disponer de mayor tranquilidad económica.
¿Cómo influyen las relaciones familiares en la venta de la nuda propiedad?
La compañía señala que algunos propietarios quieren evitar que el reparto de la vivienda provoque conflictos entre sus herederos. Cuando existen varios hijos, diferencias económicas o relaciones complejas, prefieren decidir el destino de su patrimonio mientras viven. En una minoría de consultas también influyen situaciones de distanciamiento, falta de contacto o ausencia de apoyo familiar durante años.
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La experiencia descrita por MAS VIDA refleja una planificación patrimonial que incorpora el bienestar del propietario junto al legado familiar.
Cada vez más personas prefieren disfrutar de su patrimonio en vida antes que dejar una herencia, según MAS VIDA
La herencia ha sido tradicionalmente uno de los principales objetivos patrimoniales de muchas familias españolas. Sin embargo, esta forma de entender el patrimonio está empezando a cambiar.
Según MAS VIDA, compañía especializada en operaciones de nuda propiedad, hipoteca inversa y renta vitalicia, cada vez son más las personas mayores que deciden monetizar el valor de su vivienda para mejorar su calidad de vida durante la jubilación, aun sabiendo que ello reducirá considerablemente (o incluso eliminará) el patrimonio que finalmente recibirán sus herederos.
La compañía explica que este cambio responde tanto a razones económicas como a una transformación cultural. Frente a generaciones anteriores, que concebían el patrimonio como un bien destinado casi exclusivamente a transmitirse a los hijos, muchos jubilados consideran hoy que, tras toda una vida de esfuerzo, también tienen derecho a disfrutar de los bienes que han conseguido.
«Hace unos años la principal preocupación de muchos propietarios era conservar la vivienda para transmitirla a sus hijos. Hoy cada vez escuchamos con más frecuencia una frase muy significativa: ‘la casa es mía y prefiero aprovecharla mientras estoy vivo’. No se trata de perjudicar a los hijos, sino de entender que el patrimonio también debe servir para mejorar la calidad de vida de quien lo ha generado», explica Julián Franco, socio director de MAS VIDA.
Muchos hijos no necesitan la herencia y animan a sus padres a vender la nuda propiedad
Uno de los perfiles que más está creciendo es el de propietarios cuyos hijos cuentan ya con una situación económica consolidada, disponen de vivienda propia o han desarrollado un patrimonio suficiente.
En estos casos son, incluso, los propios hijos quienes animan a sus padres a vender la nuda propiedad para que puedan complementar su pensión, viajar, afrontar gastos sanitarios o simplemente vivir con mayor tranquilidad económica.
Según los datos de MAS VIDA, el capital medio obtenido mediante una operación de nuda propiedad ronda actualmente los 175.000 euros, una cantidad que permite transformar un patrimonio inmovilizado en liquidez sin renunciar a seguir viviendo en la vivienda durante toda la vida.
Otra razón para vender la nuda propiedad: evitar que la herencia sea motivo de conflictos
La experiencia de la compañía refleja también un incremento de propietarios que desean evitar que el reparto de la vivienda genere tensiones familiares tras su fallecimiento.
Cuando existen varios hijos, diferencias económicas entre ellos o relaciones personales complejas, algunos propietarios prefieren resolver ellos mismos el destino de su patrimonio y convertirlo en recursos económicos que puedan administrar libremente mientras viven.
«Muchos clientes nos dicen que no quieren que la vivienda termine convirtiéndose en el origen de discusiones entre sus hijos. Prefieren tomar ellos la decisión mientras pueden hacerlo y evitar conflictos familiares que conocen demasiado bien porque los han visto en otras familias», señala Julián Franco.
Cuando la relación familiar también influye
Aunque representan una minoría, MAS VIDA reconoce que también aumentan las consultas de personas mayores cuya decisión está condicionada por el deterioro de la relación con alguno de sus hijos.
En ocasiones se trata de situaciones de abandono, falta de contacto o ausencia de apoyo durante años, circunstancias que llevan a algunos propietarios a replantearse el destino de un patrimonio construido durante toda una vida.
«Nos encontramos con personas que sienten que han estado solas cuando más necesitaban a su familia. No actúan por venganza, sino porque consideran legítimo utilizar su patrimonio para vivir mejor ellos mismos en lugar de conservarlo pensando exclusivamente en quienes no les han apoyado en alguna etapa de su vida», explica el socio director de MAS VIDA.
Un cambio de mentalidad entre las nuevas generaciones
Este fenómeno coincide con una evolución más amplia en la forma de entender la planificación patrimonial. Según MAS VIDA, la venta de la nuda propiedad ya no responde únicamente a problemas económicos, sino también a una nueva filosofía según la cual el patrimonio debe contribuir al bienestar de quien lo ha generado.
La compañía recuerda que esta modalidad permite vender la vivienda conservando el usufructo vitalicio, de forma que el propietario continúa residiendo en ella durante el resto de su vida mientras obtiene un importante capital para complementar su jubilación.
En España se formalizaron 1.798 operaciones de venta de nuda propiedad durante 2025, una cifra prácticamente idéntica a la del año anterior, lo que confirma la consolidación de esta fórmula como una herramienta de planificación patrimonial cada vez más conocida entre los mayores.
