Los filipinos de Alliance Global compran Torre Espacio por 560 millones de euros

Juan Miguel Villar-Mir, presidente del Grupo OHL, acaba de cerrar la venta de Torre Espacio, una de las cuatro torres del paseo de la Castellana, que alberga la sede del Grupo Villar Mir (GVM), el holding bajo el que controla su participación en la constructora y en las participadas Abertis y Colonial.

A partir de ahora se quedará como un inquilino más -como ya lo están desde hace años las sedes de varias embajadas- en este rascacielos de 230 metros de altura y 57 plantas, que suma una superficie total de 60.142 metros cuadrados, además de 1.173 plazas de aparcamiento.

El precio, 560 millones de euros, el que ha pagado la empresa filipina Emperador. Una compañía que se adentra en el sector inmobiliario español, pero que lleva tiempo asentado en nuestro país con acuerdos como el suscrito con González Byass, a través de Grupo Emperador Spain, para crear una sociedad conjunta de fabricación y distribución de varias marcas de brandy.

La cabecera de Grupo Emperador es Emperador Destillers, la mayor empresa de bebidas espirituosas de Filipinas, que está presidido por el propio Andrew L. Tan, empresario que controla esta sociedad a través de Alliance Global, uno de los mayores conglomerados del país asiático, con intereses en la industria alimentaria, la restauración y el inmobiliario.

El grupo filipino se garantiza, con Villar Mir como inquilino, un contrato de alquiler durante un plazo de al menos diez años y con unas rentas que podrían alcanzar los 35 euros por metro cuadrado de oficina y los 150 euros por plaza de garaje, números entre un 20% y un 30% por encima de los importes medios de la zona.

Tanto el precio final de la operación como el comprador han resultado bastante sorprendente, ya que el Grupo Emperador no figuraba inicialmente en el grupo selecto de sociedades a las que Villar-Mir invitó a participar en el proceso de compra el pasado mes de junio. Entre ellas, los fondos soberanos de Abu Dabi y de Singapur, el fondo de Pensiones de Canadá, los alemanes Patrizia Inmobilien y Deka, el estadounidense Blackstone y los españoles Merlin, Colonial y Pontegadea, el brazo inversor de Amancio Ortega.

Tampoco se ha llevado el gato al agua Corporación Financiera Alba, la empresa patrimonialista de la familia March, que también mostró interés sobre el inmueble, pero finalmente su oferta, en línea con lo ahora pagado por los filipinos, tampoco llegó a término.

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