Durante años, instalar cámaras de seguridad en una comunidad de propietarios era una decisión asociada principalmente a la prevención de robos, actos vandálicos o daños en las zonas comunes. El planteamiento era relativamente sencillo: colocar varias cámaras, grabar las imágenes y recurrir a ellas cuando se producía un incidente.
Sin embargo, la tecnología ha cambiado radicalmente esta forma de entender la seguridad. Las cámaras actuales ya no son únicamente dispositivos que registran imágenes. Forman parte de sistemas de seguridad conectados, capaces de ofrecer mayor calidad de imagen, almacenamiento remoto, analítica de vídeo, inteligencia artificial, control de accesos y herramientas que permiten localizar y analizar acontecimientos concretos.
Esta evolución es especialmente relevante en las comunidades de propietarios, donde las necesidades de seguridad han aumentado y también se han diversificado.
Altatec Seguridad como expertos en Seguridad para comunidades de propietarios, nos confirma a lo largo de este artículo que la evolución ha sido enorme y hemos pasado de instalar simples cámaras y visionar manualmente las imágenes a contar con sistemas de seguridad y cámaras inteligentes con análisis de vídeo y que forman parte de un sistema integral mucho más eficiente.
De las primeras cámaras a los sistemas actuales de videovigilancia
Las primeras instalaciones de videovigilancia en comunidades eran sistemas relativamente básicos. Las cámaras se instalaban principalmente en portales, accesos de garajes y algunas zonas comunes, mientras que las imágenes se almacenaban en un grabador situado físicamente en el edificio.
La tecnología analógica fue durante muchos años la opción habitual. Las cámaras ofrecían resolución limitada y capacidad de almacenamiento reducida en comparación con los sistemas actuales.
Además, consultar una grabación podía resultar laborioso. Ante un incidente de seguridad, era necesario localizar aproximadamente la fecha y la hora del incidente y revisar manualmente las grabaciones hasta encontrar el momento exacto.
El objetivo fundamental era, por tanto, grabar para poder revisar después, pero con la llegada de la tecnología digital y posteriormente de las cámaras IP, las posibilidades comenzaron a multiplicarse.
La llegada de las cámaras IP
Sustituir las cámaras analógicas por cámaras IP fue un gran cambio, ya que estas cámaras permiten transmitir las imágenes a través de redes de datos y ofrecen importantes ventajas frente a las instalaciones tradicionales. La resolución puede ser mucho mayor, facilitando la identificación de personas, vehículos u otros elementos cuando las condiciones de instalación y conservación de las imágenes lo permiten.
Además, las cámaras IP permiten integrar diferentes dispositivos y sistemas dentro de una misma infraestructura tecnológica, por lo que el sistema se vuelve escalable.
La evolución también ha afectado al almacenamiento, existiendo ahora soluciones que permiten disponer de almacenamiento en la nube, sistemas de respaldo y diferentes mecanismos para garantizar la continuidad de las grabaciones.
Más resolución en las cámaras no significa solamente una imagen más nítida
La mejora de la resolución ha sido uno de los avances más visibles. En la actualidad se instalan cámaras de alta definición, Full HD, 4K y otras soluciones de mayor resolución.
Esto resulta especialmente importante en espacios como los accesos peatonales y de vehículos, así como zonas comunes, cuartos técnicos o zonas de paso. Tal es el caso de portales, garajes, trasteros, zonas ajardinadas o azoteas, entre otros espacios.
La evolución tecnológica afecta también al campo de visión, la iluminación, las comunicaciones, el almacenamiento o el tratamiento de las imágenes.
De grabar imágenes a analizar lo que ocurre
Otro de los grandes cambios ha sido la incorporación de la analítica de vídeo.
Los sistemas actuales pueden detectar patrones de comportamiento o acontecimientos y generar alertas en función de diferentes eventos. Detectar movimientos en determinadas zonas, permanencias prolongadas o leer matrículas suelen ser opciones comunes que se incorporan a los sistemas de videovigilancia actuales.
La inteligencia artificial está llevando esta evolución un paso más allá, optimizando el tratamiento de las imágenes para la localización de eventos en tiempo récord.
Esto supone un cambio importante para administradores de fincas y comunidades de propietarios. Ante un incidente, el valor de la videovigilancia no está únicamente en haber grabado el momento, sino en poder localizarlo y analizarlo con rapidez.
La inteligencia artificial aplicada a la videovigilancia
La incorporación de inteligencia artificial y herramientas supone pasar de una videovigilancia pasiva a una videovigilancia orientada a la investigación.
Es una evolución especialmente interesante en comunidades donde las cámaras ya no se consideran simplemente un elemento disuasorio, sino una herramienta para mejorar la capacidad de respuesta ante incidentes.
Videovigilancia y control de accesos: dos sistemas cada vez más conectados
Otro de los grandes avances se encuentra en la integración entre videovigilancia y control de accesos.
Durante mucho tiempo, ambos sistemas funcionaban de manera independiente. Por un lado estaban las cámaras y, por otro, las llaves, mandos o sistemas de apertura.
Actualmente es posible integrar diferentes tecnologías de acceso, como tarjetas, tags, sistemas electrónicos o soluciones de control remoto, con sistemas de videovigilancia y gestión.
Esto permite mejorar el control sobre quién accede a determinadas zonas y cuándo lo hace.
También permite afrontar uno de los problemas habituales de los edificios residenciales: los accesos que se producen detrás de una persona autorizada, conocidos como tailgating.
La seguridad actual, por tanto, tiende a concebirse como un ecosistema en el que cámaras, accesos, comunicaciones y software trabajan conjuntamente.
Del grabador local a la nube y las comunicaciones remotas
Otro cambio fundamental ha sido la posibilidad de gestionar los sistemas de forma remota.
Las primeras instalaciones dependían por completo de los equipos situados físicamente en el edificio. Hoy, las comunicaciones permiten realizar tareas a distancia y disponer de información sobre el estado del sistema en tiempo real.
El almacenamiento en la nube y las soluciones de respaldo también han cambiado la concepción de la seguridad de las grabaciones, y esto resulta especialmente importante para las comunidades ante problemas como fallos de equipos, cortes de comunicación o incidencias que puedan afectar al sistema de grabación.
La evolución tecnológica ha llevado así a un modelo en el que la seguridad no depende únicamente de la cámara instalada en una pared, sino de toda la infraestructura que existe detrás.
¿Qué se instala hoy en una comunidad de propietarios?
Actualmente, una instalación de seguridad puede combinar diferentes tecnologías dependiendo de las características del edificio y de las necesidades de los propietarios.
Entre las soluciones más habituales encontramos:
- Cámaras IP de alta resolución, para controlar accesos, garajes, portales y zonas comunes.
- Cámaras con visión nocturna, para mantener una capacidad de vigilancia en espacios con poca iluminación.
- Sistemas de grabación y almacenamiento, tanto locales como mediante soluciones conectadas a la nube.
- Analítica de vídeo e inteligencia artificial, para detectar y localizar determinados acontecimientos.
- Control de accesos electrónico, mediante tarjetas, tags u otros sistemas encriptados que permiten gestionar altas y bajas de usuarios de forma rápida.
- Sistemas de comunicación y acceso remoto, que permiten supervisar el funcionamiento de determinados equipos y evitar desplazamientos de los técnicos a las instalaciones.
- Sistemas de respaldo, destinados a mantener la continuidad del servicio ante cortes de luz, por ejemplo.
La elección concreta de los elementos dependerá siempre de las características de la comunidad, los puntos que se quieran proteger y los riesgos identificados.
La importancia del factor humano
Aunque la tecnología ha avanzado enormemente, una buena instalación de seguridad no depende exclusivamente de las características técnicas de las cámaras.
El diseño del sistema, la ubicación de los dispositivos, el mantenimiento, la gestión de las incidencias y la correcta utilización de las imágenes siguen siendo factores fundamentales.
En una comunidad de propietarios también es necesario prestar especial atención a la normativa aplicable a la videovigilancia y a la protección de datos. La instalación de cámaras debe responder a una finalidad legítima y cumplir los requisitos establecidos para este tipo de sistemas.
Por eso, la evolución de la videovigilancia también ha supuesto una profesionalización de los servicios asociados a la instalación y mantenimiento.
El futuro: de la cámara de seguridad al sistema inteligente
La tendencia apunta hacia sistemas cada vez más conectados, automatizados e inteligentes. Por eso, aunque las cámaras seguirán mejorando en resolución y capacidad de análisis, el verdadero cambio estará probablemente en la integración.
Videovigilancia, control de accesos, inteligencia artificial, comunicaciones, almacenamiento y software podrán funcionar como partes de una misma infraestructura de seguridad.
El objetivo será reducir el tiempo que transcurre entre que se produce un acontecimiento y se obtiene información útil sobre lo ocurrido.
En este contexto, las comunidades de propietarios tendrán a su disposición sistemas mucho más avanzados que aquellos que comenzaron a instalarse hace décadas.
La evolución puede resumirse en una transformación muy clara: hemos pasado de instalar cámaras para grabar lo que ocurre a desarrollar sistemas capaces de ayudarnos a entender qué ha ocurrido.
