En los negocios, ya se sabe, unas veces se gana y otras se pierde, o se gana menos. La evolución fulgurante de la cotización de Sacyr le ha costado lo suyo al inversor Juan Abelló, durante años en el núcleo duro del accionariado del grupo constructor, ahora presidido por Manuel Manrique. Pensó que la caída producida por las ventas de acciones por parte del ex presidente Luis del Rivero no tenía fin. Se equivocó de cabo a rabo.
De momento, son 60 millones de euros los que ha dejado de ganar por vender el pasado mes de marzo, por 70,5 millones, el 9,6% de las acciones que poseía. Desde entonces, el precio unitario de la acción no ha parado de subir, y su revalorización está siendo fulgurante. Aquellos 1,6 euros que valía entonces la acción han quedado muy atrás, y hoy la acción de Sacyr ya vislumbra los 3 euros.
Un subidón del que podría haberse aprovechado Abelló. No lo hizo, y quienes no caben en sí de gozo son los inversores de ese ‘pool’ de fondos internacionales que compró el paquete accionarial del financiero madrileño.
Los fondos que entraron en Sacyr convencidos de que el precio que registraba Sacyr hace unos meses representaba una opción clara de inversión no se han equivocado. Ni mucho menos. Especialmente el fondo británico Taube Hodson Stonex (THS), que compró por 43 millones el 60% de las acciones vendidas por Abelló. Hoy valen casi 80 millones. Y lo mismo, aunque en menor medida, con el resto de los fondos que compraron las acciones vendidas por Torreal en Sacyr. Henderson, Generali Investments, Norges Bank Investment, Fonditel o Mutuactivos apostaron y ganaron. Ahora, solo queda por ver qué camino siguen en los próximos meses. Si mantienen el tipo, confiando en que la revalorización todavía puede ser superior o, si por el contrario, optan por deshacer posiciones, y deciden vender. Quizá no del todo, sino poco a poco.
La salida de Abelló y la anterior de Luis del Rivero, el ex presidente del Grupo, no han sido las únicas producidas en los últimos tiempos. Obligadas por la necesidad de vender activos, entidades financieras rescatadas como Bankia, BMN o NCG, salieron de Sacyr, como también lo hizo Unicaja, dejando que el 'free float' históricamente ilíquido se aproxime ya al 60%.