El negocio de las casas rurales se agota

Madrid. Abrieron a centenares durante la primera mitad de la pasada década por toda España,  aprovechando el tirón de la burbuja inmobiliaria y el gusto de una buena parte de los turistas por aislarse un tanto del mundanal ruido en sus días de descanso, pero la crisis ha llevado a muchos propietarios de casas rurales al borde del cierre.

Llevaban años manteniendo el negocio a base de compensar los beneficios obtenidos en la temporada alta del verano con las pérdidas generadas el resto del año. Pero ya estamos en octubre y la situación no puede resultar peor al ver como lo obtenido durante los meses estivales, en algunos casos con ocupaciones medias del 30%, no da para sobrevivir en invierno, con una liquidez menguada al máximo y a todas luces insuficiente para cubrir gastos –en algunos casos, cuantiosos por la factura financiera comprometida en préstamos hipotecarios– y unas perspectivas muy negras hasta la próxima primavera, con mínima ocupación y corte radical de las líneas de financiación.

Con este panorama, en algunas zonas, como Galicia, donde el sector tiene un peso específico importante en la economía productiva regional, los empresarios se han empezado a mover en busca de soluciones que eviten el cierre al que se van a ver abocados muchos negocios. Una de ellas, por ejemplo, pasaría por ampliar de dos a cinco los meses en que pueden echar el cierre sin correr el riesgo de que la Administración, tirando de normativa, abra expediente y diligencias encaminadas a clausurar el negocio.

Otra solución pasaría por desviar el foco de atracción de los clientes, ante el hecho inevitable de que el turismo nacional va a tardar un tiempo en volver a recuperar el brío de antaño. Se trataría pues de suplir esa merma con la llegada de turistas extranjeros. Un objetivo que no resultará fácil y que, en cualquier caso, sus resultados no se verían a corto plazo, ya que debería, en primer lugar, acometerse un plan de promoción adecuado.

En algunas comunidades autónomas, los responsables políticos llevan meses detrás de esta promoción en busca de clientes con mayor poder adquisitivo. En esa línea se enmarca la visita que esta semana está realizando en Navarra, invitados por el Gobierno Foral, una veintena de agentes turísticos rusos.

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