Madrid. Hasta 500 millones de euros aportaban a FCC los negocios en Grecia –país que debe 20 millones de euros a su filial Alpine– y otros países colindantes, como Albania, hasta el pasado año, pero la incertidumbre política existente en el país heleno ante las elecciones del próximo domingo, han llevado a sus responsables a reordenar la actividad, concentrando la misma en los países del centro y el Este de Europa el negocio de construcción que desarrolla en el Viejo Continente a través de su filial Alpine, sus mercados domésticos de actuación.
No obstante, puestas en cuarentena las inversiones en Grecia hasta ver cómo acaba la crisis política que le afecte, Alpine tiene puestos los ojos, además de en la consolidación de sus mercados naturales del centro y este de Europa, en otros menos conocidos pero muy rentables, como los del sureste asiático, en plazas como Singapur o Hong Kong.
Su nuevo consejero delegado, Johannes Dotter, lo tiene claro, y ve en estos y otros enclaves de esa zona asiática, un nicho de mercado de gran alcance. De momento, Alpine ya cuenta en Singapur con importantes cartas de presentación, como la construcción de varias líneas de metro, y, en Hong Kong, con la apertura de una oficina comercial dedicada a explorar las posibilidades de negocio en China.
Dotter, en la rueda de prensa celebrada en Gdansk, no ha querido dejar de sacar pecho por las últimas obras acometidas, todas ellas protagonistas de recientes y actuales acontecimientos, como el Palacio de Cristal de Bakú en Azerbayán, donde hace unas semanas se celebraba el Festival de Eurovisión, o también –de ahí el lugar elegido para reunirse con los medios– los tres estadios polacos donde se desarrolla la Eurocopa de fútbol, como ejemplos del buen ritmo de los negocios en esta zona de Europa.
El Estadio Nacional de Varsovia, el PGA Arena en Gdansk, donde se celebrarán los partidos de la primera fase de la selección española, y el municipal de Poznan, junto con la remodelación del estadio Henryk Reyman, en Cracovia, estadio catalogado por la UEFA como reserva, han supuesto una inversión superior a los 600 millones de euros durante los últimos tres años que han durado las obras. En su desarrollo han participado más de 3.000 personas en las distintas fases de ejecución de los cuatro proyectos.