La Comunidad de Madrid ha decidido no adherirse al Plan Estatal de Vivienda

Lo que se preveía con tantos retrasos se ha consumado. Al final, la Comunidad de Madrid ha decidido no adherirse al Plan Estatal de Vivienda 2013-2016 promovido por el Ministerio de Fomento. La única que no lo ha hecho.

Entienden que lo primero que procede es terminar de abonar lo que se debe de planes anteriores, toda vez que ahora, con el cambio de modelo, son las comunidades autónomas las que tienen que financiar los planes estatales adelantando el dinero. Madrid, añaden, no podría pagar las cantidades que tiene pendientes con la firma del Plan de Vivienda 2013-2016 estatal.

En los últimos meses, la Comunidad de Madrid ha pagado 26 millones de euros de planes anteriores (ascensores y rehabilitación) y ha habilitado una partida de 10 millones de euros para pagar hasta 200 euros de ayudas al alquiler. Resta por abonar otros 10 millones de rehabilitación de vivienda a lo largo de 2015. A partir de entonces, se podrían habilitar nuevas partidas.

El Plan Estatal supera los 2.500 millones de euros (un 30% aportado por los gobiernos regionales) en tres años. Y, como en el plan de vivienda anterior, el 80% del dinero se destinaba a apoyar la compra de casa nueva, parte de este va a socorrer a quienes se hipotecaron en viviendas protegidas (VPO) y apenas tienen ingresos. Pero hay también dinero para apoyar el alquiler entre familias de pocos ingresos y la rehabilitación de hogares con más de 34 años.

El Ministerio otorga una aportación extra por la misma cantidad que la presupuestada por la comunidad, aunque no tiene por qué destinarse a los mismos conceptos: alquiler, reformas, accesibilidad o el fomento de ciudades sostenibles. Ayudas adicionales que van desde los tres millones del Gobierno de Asturias a los 15 millones de Andalucía. Gracias a este programa, una persona puede llegar a recibir 11.000 euros para rehabilitar su casa.

En Madrid el 58% de las casas son anteriores a la primera normativa de eficiencia energética que es de 1979, sin ningún tipo de aislamiento, y el 95% son anteriores al código técnico de 2006, que obliga a ahorrar un 50% de la energía. Estas casas mal acondicionadas son las destinatarias de las ayudas. También las que no cuentan con ascensor o una cimentación deficiente.

Tras el pinchazo de la burbuja del ladrillo en 2008, la construcción se paró en Madrid, pero vive desde el primer semestre de 2014 un repunte. Así en este período las obras subieron un 78% con respecto al mismo periodo 2013. Y el Colegio de Arquitectos calculó entonces que el 45% de estas obras eran nuevas, frente al 30% de un año antes.
 

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