El crecimiento económico y turístico de destinos como Marbella, Baleares, Canarias, Alicante, la Costa Brava o Córdoba está aumentando la presión sobre el mercado inmobiliario. La llegada de inversión, empleo y nuevos residentes convive con mayores dificultades para que los profesionales puedan encontrar una vivienda cercana a su lugar de trabajo.
Según Keller Williams España-Andorra, comprar una vivienda tipo de 80 metros cuadrados cuesta una media de 448.640 euros en Marbella y 426.960 euros en Baleares, frente a los 225.840 euros de media nacional. En el alquiler, los precios alcanzan 1.624 y 1.616 euros mensuales, respectivamente. Esta evolución coincide con las previsiones sobre la escasez de oferta y el aumento de los precios de compra y alquiler, especialmente en grandes ciudades y zonas costeras.
La presión residencial empieza a afectar a sectores esenciales, como la sanidad y la educación, y puede condicionar la capacidad de los destinos para mantener su actividad económica. La vivienda deja así de ser únicamente una necesidad residencial para convertirse también en una infraestructura estratégica vinculada al empleo, la inversión y la competitividad territorial.
Datos relevantes
- Marbella y Baleares prácticamente duplican el precio medio de la vivienda en España, mientras que Canarias ya supera también la media nacional tanto en compra como en alquiler
- comprar una vivienda tipo de 80 metros cuadrados cuesta ya una media de 448.640 euros en Marbella y 426.960 euros en Baleares, prácticamente el doble que la media española, situada en 225.840 euros.
- una vivienda de esas características alcanza los 1.624 euros mensuales en Marbella y los 1.616 euros en Baleares, frente a una media nacional cercana a 1.224 euros.
- En Canarias, una vivienda tipo alcanza un precio medio de 263.760 euros y el alquiler se sitúa ya en torno a 1.272 euros mensuales, superando igualmente la media nacional.
- Alicante, Girona (Costa Brava) y Córdoba registran algunos de los mayores incrementos interanuales de precios de toda España
- En Formentera las administraciones han impulsado iniciativas específicas de alojamiento para facilitar la incorporación de docentes desplazados
MiniFAQs
¿Por qué se está convirtiendo en un lujo vivir donde se trabaja?
La nota explica que la presión sobre el mercado residencial está aumentando en destinos con una elevada actividad económica y turística. La llegada de inversión, empleo y nuevos residentes impulsa la demanda de vivienda, mientras que los precios de compra y alquiler dificultan el acceso de muchos profesionales que necesitan residir cerca de su puesto de trabajo.
¿Qué consecuencias tiene el encarecimiento de la vivienda en los destinos turísticos?
El encarecimiento puede dificultar la captación y permanencia de trabajadores esenciales. La nota menciona las dificultades de profesionales sanitarios destinados al Hospital Costa del Sol para encontrar vivienda en Marbella, las advertencias del sector sanitario en Baleares y las iniciativas de alojamiento para docentes desplazados en Formentera. La oferta residencial pasa a ser un factor estratégico para la competitividad territorial.
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La vivienda se convierte en una infraestructura estratégica para sostener el crecimiento de los destinos turísticos.
Keller Williams alerta de que vivir donde se trabaja se ha convertido en un lujo en las zonas turísticas
Vivir donde se trabaja se está convirtiendo en un lujo en algunos de los principales motores económicos y turísticos de España. La creciente presión sobre el mercado residencial en destinos como Marbella, Baleares, Canarias, Alicante, la Costa Brava o Córdoba empieza a dificultar el acceso a la vivienda para muchos profesionales, en un momento en el que estos territorios baten récords de actividad económica, inversión y llegada de visitantes.
Según un análisis elaborado por Keller Williams España-Andorra, comprar una vivienda tipo de 80 metros cuadrados cuesta ya una media de 448.640 euros en Marbella y 426.960 euros en Baleares, prácticamente el doble que la media española, situada en 225.840 euros. En paralelo, acceder al mercado del alquiler exige un esfuerzo igualmente elevado: una vivienda de esas características alcanza los 1.624 euros mensuales en Marbella y los 1.616 euros en Baleares, frente a una media nacional cercana a 1.224 euros.
Esta presión residencial se extiende también a otros mercados especialmente dinámicos. En Canarias, una vivienda tipo alcanza un precio medio de 263.760 euros y el alquiler se sitúa ya en torno a 1.272 euros mensuales, superando igualmente la media nacional. Por su parte, Alicante, Girona (Costa Brava) y Córdoba registran algunos de los mayores incrementos interanuales de precios de toda España, reflejando cómo la demanda residencial continúa creciendo en aquellos destinos con mayor capacidad para atraer actividad económica, inversión y nuevos residentes.
Las consecuencias de esta situación comienzan a hacerse visibles. “Durante los últimos meses han trascendido las dificultades de profesionales sanitarios destinados al Hospital Costa del Sol para encontrar vivienda en Marbella. En Baleares, organizaciones del ámbito sanitario llevan tiempo alertando de los problemas para captar personal, mientras que en Formentera las administraciones han impulsado iniciativas específicas de alojamiento para facilitar la incorporación de docentes desplazados”, afirma Leonardo Cromstedt, CEO de Keller Williams España-Andorra.
Para este directivo, la situación refleja un cambio de paradigma. “Durante décadas, la competitividad de un territorio se ha asociado a factores como las infraestructuras, la conectividad, la disponibilidad de suelo empresarial o la capacidad para atraer inversión. Sin embargo, la evolución del mercado inmobiliario demuestra que la oferta residencial también empieza a desempeñar un papel estratégico para sostener ese crecimiento”.
«No estamos ante un problema provocado por el éxito de estos destinos, sino ante una consecuencia de ese éxito», explica Cromstedt. «Son territorios que generan empleo, atraen inversión y ofrecen oportunidades. Precisamente por eso necesitan un mercado residencial capaz de crecer al mismo ritmo que lo hace su actividad económica.»
En este sentido, Cromstedt considera que la vivienda debe incorporarse al grupo de infraestructuras estratégicas para el desarrollo económico. «Igual que un territorio necesita carreteras, puertos, aeropuertos, redes energéticas o infraestructuras digitales para seguir creciendo, también necesita un parque residencial capaz de responder al aumento de población, de empleo y de actividad económica. La vivienda debe entenderse como una infraestructura estratégica para el crecimiento del país.»
El CEO de Keller Williams concluye que los territorios que mejor gestionen este equilibrio serán también los que consoliden su liderazgo durante los próximos años. «España seguirá siendo uno de los países más atractivos de Europa para vivir, invertir y desarrollar proyectos empresariales. El verdadero reto consiste en conseguir que ese éxito vaya acompañado de una oferta residencial suficiente, diversa y bien planificada. Los destinos que sepan crecer sin perder capacidad para alojar a quienes los hacen funcionar serán los que mantengan su competitividad en la próxima década.»
