El ‘Ave andaluz’, otro fiasco por un ojo de la cara

77 kilómetros de plataforma entre Marchena y Antequera sobre la que discurre el tren se completaron: más de una decena de viaductos, cerca de 30 pasos superiores, 11 inferiores, un par de falsos túneles y una estación de Pedrera. Todo está terminado. Pero no hay dinero para más. 280 millones de euros de euros, de los que se han tenido que devolver 180 millones prestados por el Banco Europeo de Inversiones.

Solo falta tender las vías y electrificarlas en la plataforma ya ejecutada. Pero es solo la mitad del proyecto de vertebrar toda Andalucía a través de su propia ‘alta velocidad’. Se han quedado por el camino 52 kilómetros. Los más complejos y costosos, con túneles entre Santa Justa y San Pablo, en Sevilla, y en Los Alcores. En 2009, se licitaron por 353 millones de euros, pero a medio camino entre Antequera y Sevilla se agotó el dinero y en 2011 la Junta dio la orden de parar la obra.

El megaproyecto tuvo su origen en 2004, cuando la Junta de Andalucía decidió que la A-92, la carretera que cruza y vertebra transversalmente la comunidad desde Almería hasta Sevilla, debía tener una réplica ferroviaria de alta velocidad hasta Huelva y que el tramo Antequera-Sevilla sería el primero que acometería una administración autonómica.

El AVE andaluz permitiría también unir Málaga con Sevilla en menos de una hora y Granada y Sevilla en hora y cuarto. El by-pass en Córdoba, que hubiese permitido completar el eje transversal a precio muy inferior y con escasa pérdida de tiempo, representaba el modelo radial impulsado históricamente desde los gobiernos centrales, de cualquier signo

Por si fuera poco, sobre el proyecto sobrevuela la inspección de la Comisión Europea, que cree que se incumplió la normativa medioambiental comunitaria, ya que la línea del AVE atraviesa 16 kilómetros de una zona especial de protección de aves entre Osuna y Marchena, y la Comisión Europea estudia una posible infracción de las directivas Hábitat y de Aves Silvestres, así como de la normativa que regula los estudios de evaluación ambiental de los proyectos.

El dictamen motivado de la Comisión Europea, de 20 de junio de 2013, concluye que las autoridades españolas han incumplido su obligación de evitar el deterioro de los hábitats al ejecutar una línea de alta velocidad por las campiñas de Sevilla.

Solo una luz de esperanza se atisba. La derivada del hecho de que la Unión Europea ha ratificado que los corredores Mediterráneo y Atlántico estarán incluidos en la Red Transeuropea de Transportes, y que Algeciras y Sevilla deberían quedar conectadas con la frontera francesa pasando por Antequera, Granada y Almería. Esto abre un escenario a tener en cuenta, ya que el Gobierno central tendría que ejecutar los tramos pendientes antes de 2020 para recibir la contribución europea. Y aprovechar la plataforma ya construida sería una opción.
 

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