lunes, 22 abril 2024

El síndrome de la rana hervida y la crisis inmobiliaria española

Madrid. Seguro que ya lo conoce y que lo habrá  visto aplicado a diferentes contextos pues la historia en la que se apoya es muy popular aunque la referencia a su autor no sea muy precisa y en muchas ocasiones no se indique; pero por si no fuese así, se la voy a explicar. Nosotros adoptaremos la versión que nos dice que el autor original de la observación es Jack Welch.

En la Wikipedia leemos que: “en medicina, un síndrome (del griego syndromé, concurso) es un cuadro clínico o conjunto sintomático que presenta alguna enfermedad con cierto significado y que por sus características posee cierta identidad; es decir, un grupo significativo de síntomas y signos (datos semiológicos), que concurren en tiempo y forma, y con variadas causas o etiologías. Como ejemplo: insuficiencia cardíaca, sindrome nefrótico e insuficiencia renal crónica, entre otras. Más simplemente puede decirse que un síndrome es el conjunto de síntomas que caracterizan a una enfermedad.

Con la expresión rana hervida (o sapo cocido) se hace referencia al experimento por el cual si introducimos una rana en un recipiente de agua hirviendo, ésta saltará inmediatamente huyendo del peligro pues su instinto la aleja de una situación horrible para ella, pero si ponemos la rana en agua a su temperatura corporal  la rana permanece tranquila chapoteando y explorando el recipiente… (y si puede saltará del mismo pero por otras causas distintas a la temperatura del agua.) Pero si permanece en el recipiente y vamos elevando la temperatura del agua muy lentamente, la rana no percibirá el aumento de temperatura hasta que sea muy tarde para ella y podría morir hervida sin que hubiese intentado salir de la situación que la estaba matando lentamente.

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Pero esta historia podría tener otra versión, por ejemplo: coloquemos al sapo en el mismo recipiente y con el agua a su misma temperatura corporal como en el caso anterior. Pero esta vez vayamos bajando la temperatura de agua paulatinamente. ¿Qué ocurrirá? Pues al principio lo mismo que en el planteamiento anterior, el sapo  no irá notando la diferencias de temperaturas… hasta que sea demasiado tarde y  –esta vez- se congele por falta de actividad.

La clave es pues que una inobservancia adecuada del medio ambiente (de la rana, de una persona o de una empresa) ya sea porque los cambios son muy sutiles ya sea porque no se observan los cambios o porque no se reacciona frente a ellos en el momento adecuado o se reacciona tarde y mal, hacen que las consecuencias sean fatales para los sujetos que padecen ese síndrome. Es decir con esa imagen de lo que se trata es de señalar que en muchos casos las personas y las empresas se dejan  morir sin hacer nada sustantivo, sin luchar eficazmente, sin intentar decididamente cambiar una situación.

La actual parálisis promotora inmobiliaria española, a pesar de sus causas bien definidas y con razones poderosas que la explican, puede ser también un caso de “sapo congelado”. No haciendo, no cambiando, no haciendo caso de los expertos, no buscando otras áreas de negocio, no innovando, no internacionalizándose, etc.,  junto con  el resto de síntomas que afectan a la promoción inmobiliaria, puede llevar a que el enfriamiento de su actividad… la congele y la mate.

Así pues permanezca atento a los cambios, especialmente si estos son pequeños pues pueden llegar a ser los más letales.

 

  

 

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