Madrid. Dieciocho años después de que el arquitecto Ricardo Bofill realizara el primer plano de la operación Chamartín –el proyecto para prolongar dos kilómetros al norte el paseo de la Castellana sobre el haz de vías de la estación ferroviaria– parece que esta vez sí será la definitiva. No será en el Pleno municipal de mañana jueves, como algunos habían señalado, pero sí en el de febrero, el que se celebre los días 23 o 24 del próximo mes. La razón, que el definitivo informe medioambiental de la Comunidad de Madrid se emitió después de la pasada comisión municipal de Urbanismo.
A partir de aquí, comienzan de nuevo las previsiones para urbanizar los tres millones de metros cuadrados que ocupa el ámbito. Si todo transcurre con normalidad, y teniendo en cuenta los últimos desarrollos acometidos –en Valdebebas hace más de cinco años se iniciaron las obras de urbanización y todavía no se ha colocado una grúa para edificar –, los primeros edificios podrían estar levantados dentro de una década, siempre que las obras comiencen en un par de años y se pongan encima de la mesa un mínimo de 11.000 millones de euros necesarios, la mitad por los promotores privados agrupados en Duch(Constructora San José y el BBVA) y la otra mitad por parte de las Administraciones Públicas.
Si se cumplen los plazos previstos, cuando cerca del año 2030 concluya esta actuación, más de 50.000 personas residirán en 20.000 nuevas viviendas –4.000 de ellas protegidas–, 1,2 millones de metros cuadrados de oficinas y 165.000 metros cuadrados de zonas comerciales, la misma superficie que se destinará a hoteles. El proyecto estará coronado por el mayor rascacielos que albergará la capital de España. Un edificio de 60 pisos al que le acompañarán otros 14 edificios de más de 25 plantas destinados a oficinas y concentrados en los extremos sur y norte de la operación y en el centro, así como una decena de torres de 15 o 20 pisos para viviendas.
El proyecto ha prestado especial atención al medio ambiente, con ahorros energéticos de hasta el 40% y del 24% en el consumo de agua potable. Su eje principal es la eficiencia energética, la creación de empleo, la movilidad sostenible y el consumo óptimo del agua así como de la energía que procede del sol. Duch integrará más de medio millón de zonas verdes, con un parque central de 130.000 metros cuadrados, regados con agua reciclada. Movibilidad y sostenibilidad irán de la mano gracias a un carril bici de 18 kilómetros y a la cercanía de las estaciones de metro y ferrocarril.