Y algunos se extrañan de que metan a Blesa en la cárcel

Madrid. No hay quien entienda a este país. Resulta que un juez manda a prisión a Miguel Blesa, el que fuera presidente de Caja Madrid durante casi tres lustros, el periodo en el que se fraguó parte del agujero que ha costado al Estado más de 27.000 millones de euros, y algunos, no pocos, reaccionan perplejos, dando a entender que tampoco es para tanto. Y que, por esa misma regla de tres, también tendrían que haber ido a la cárcel otros muchos.

Pues, seguramente, pero por alguien hay que empezar. Porque, efectivamente, algunos deberían asumir sus responsabilidades penales por esos casi 200.000 millones de euros que el Estado ha tenido que poner, la quinta parte de esta cantidad prestada desde Bruselas–. Sería lo lógico en cualquier lugar civilizado. Y aquí no debería quedar la cosa. El mismísimo Rodrigo Rato también tendría que dar cuenta efectiva de la razón por la que se falsearon reiteradamente las cuentas.

Lo pinten como lo pinten la nacionalización de BFA-Bankia fue una acción delictiva ya que se ocultaron pérdidas gigantes para captar ahorros y tapar el agujero. Si al falseamiento de cuentas para captar inversores se le suma la manipulación contable para obtener ayudas públicas, estaríamos ante un doble delito.

Ya está bien de tomaduras de pelo, como las que vimos en la pasada comisión en el Congreso de los Diputados, cuando decenas de consejeros pasaron por allí para declarar que se dedicaban a firmar las cuentas, sin tener ni idea de lo que en ellas figuraba, y a cobrar.

¿Cómo se explica que, antes de la salida a Bolsa de Bankia, todos los miembros del consejo de administración recibieron un correo electrónico institucional de Bankia en el que se afirmaba que no había problemas de solvencia por parte de la entidad y que el FMI estaba transmitiendo una imagen negativa de Bankia.

Al final, Blesa ha ingresado en prisión por la compra nefasta de un banco en Miami, que valía mucho menos de lo que se pagó, además de los créditos sin garantías otorgados al ex presidente de la CEOE y del Grupo Marsans, Gerardo Díaz Ferrán –también en la cárcel– y a sus hijos. Es solo la punta del ‘iceberg’. Fueron miles de operaciones de dudoso retorno las otorgadas durante los casi tres lustros en que Blesa estuvo al frente de Caja Madrid. Y no solo inmobiliarias, que fueron muchas y muy malas, sino también créditos otorgados a partidos políticos o sindicatos.

- Advertisement -

Comparte las Noticias en tus Redes Sociales

Síguenos

- Publicidad -

CONTENIDOS DE PORTADA

CONTENIDOS RELACIONADOS

El COAM moviliza arquitectos para evaluar daños de los incendios de julio

Los incendios forestales que han afectado al suroeste de la Comunidad...

Finsolutia e Hipoges acuerdan adquirir Servihabitat

La adquisición de Servihabitat por Finsolutia e Hipoges refuerza la concentración...

El precio de la vivienda frena la movilidad de los funcionarios

La escalada del precio de la vivienda está condicionando la movilidad...

La falta de oferta impulsa la vivienda compartida y el alquiler temporal

La escasez de oferta y el encarecimiento del alquiler están modificando...

Valgrande alcanza el acuerdo total para impulsar 8.600 viviendas

La Junta de Compensación de Valgrande ha logrado la conformidad del...

La rehabilitación energética combate las cárceles térmicas en verano

Las olas de calor convierten muchos edificios residenciales en espacios que...

JYSK prevé 120 nuevas tiendas en Iberia con una inversión de 60 millones

El crecimiento de la red comercial en Iberia refuerza el posicionamiento...

La Generación Z cambia el piso compartido por residencias conectadas

El alquiler universitario atraviesa una transformación marcada por nuevas prioridades habitacionales....