Nada se ha movido casi dos años después de que Comercializadora Mediterránea de Viviendas (Comervi) -la empresa promotora de Marina d’Or, propiedad del empresario Jesús Ger- se acogiera, en mayo de 2014, a concurso voluntario de acreedores.
La decisión que tome el magistrado del juzgado de lo Mercantil 1 de Castellón en relación a la opción de compra por unos activos (260 pisos en varias promociones del complejo vacacional de Oropesa), planteada por Sareb -el principal acreedor-, determinará lo que pueda suceder en el futuro. O se intenta sacar adelante una propuesta de convenio de acreedores o se va directamente a la liquidación de la compañía.
La promotora Comervi acumula una deuda financiera de 125 millones de euros. La mayor parte de este pasivo, unos 80 millones de euros, se corresponde con los créditos que Sareb recibió hace tres años de Bankia y del Banco de Valencia. La deuda con el Sabadell, de unos 16 millones de euros, procede, casi en su totalidad, de los créditos heredados de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), cubiertos por el Esquema de Protección de Activos (EPA) que el Sabadell recibió cuando adquirió la entidad alicantina.
Junto a la deuda financiera, la constructora encargada de edificar las instalaciones del complejo vacacional fue incluida como la firma valenciana que más dinero debe a la Hacienda Pública -más de 46 millones de euros-, según el listado que, a finales del pasado mes de diciembre, hizo público la Agencia Tributaria.
Denominada inicialmente Construcciones Castellón 2000 y, después, Marina d’Or Loger, Comervi fue constituida en 1983 por Jesús Ger con la vista puesta en las enormes posibilidades que, ya entonces, ofrecía la construcción de apartamentos en costa castellonense.
Entre 2008 y 2014, Ger y los bancos pactaron diversos acuerdos de refinanciación, con dación en pago de muchos apartamentos que redujeron notablemente la deuda. Refinanciaciones que incluían un calendario de pagos.
Al final, el intento de los bancos por evitar la solicitud de concurso fue respondido por Ger con una alternativa inviable para sus acreedores, con quitas superiores al 50%, vencimiento a largo plazo del resto de la deuda y hasta la solicitud de liquidez para abordar nuevos proyectos. El desacuerdo desembocó finalmente en el concurso.