Colonial enfría la oferta de Villar Mir y se deja querer por otros

Seguramente al final tendrá que dar su brazo a torcer, pero da la sensación, de puertas para afuera, que en Colonial no hace mucha gracia la eventual entrada del Grupo Villar Mir en su accionariado.

La oferta por parte del octogenario ingeniero madrileño existe –lo han reconocido en la inmobiliaria catalana– y con financiación garantizada de manos del Banco Santander, pero ahí la tienen, guardada en un cajón, como si fuera la última opción a la que acogerse.

Mientras, se dejan querer por otros ante la posibilidad de obtener algo de liquidez con la venta de activos a la espera de que se logre cerrar un enrevesado acuerdo de refinanciación sobre sus 3.500 millones de euros de deuda.

Los últimos que se han acercado a ver si cae algo son los representantes del fondo alemán Deka. Ya poseedores de algunos edificios emblemáticos en Barcelona, como la antigua sede de Caja Madrid, en la Diagonal, El Triangle, en la plaza Cataluña, y el Hotel Le Méridien, en Las Ramblas.

El panorama que se avecina resulta más que preocupante ante los casi 3.500 millones de euros que vencen dentro de poco más de un año, al acabar 2014, tanto de Colonial como de Asentia y Riofisa. Aunque prácticamente quede descartada la opción del concurso de acreedores, teniendo en cuenta que los bancos son accionistas y acreedores de la deuda.

La otra alternativa barajada, al margen de la oferta de Villar Mir y de la eventual desinversión puntual en activos, sería la venta parcial o total del 53,14% del capital de SFL que ostenta Colonial.

La auténtica ‘joya de la corona’ por la que fondos soberanos podrían pagar en torno a los 1.000 millones de euros, y que también, como la ampliación de capital respaldada por Villar Mir y otros accionistas, supondría zanjar definitivamente el espinoso tema de la refinanciación de la deuda.

Luego está el tema del que nadie en Colonial quiere hablar, el de Asentia, la filial ‘mala’ de la promotora en la que depositaron los activos más tóxicos, el suelo, las promociones y también, como negocio discontinuado, los activos comerciales de Riofisa. Un negocio que se come recursos sin parar con las sucesivas entradas en causa de disolución y la consecuente necesidad de aportar capital para equilibrar el balance y restituir los fondos propios.

Un aporte inesperado que lleva camino de alcanzar los 300 millones de euros al finalizar el presente ejercicio, toda vez que, cada vez que existe esa causa de disolución, Colonial está obligada a convertir los tramos de intereses capitalizados, así como el tramo convertible, en préstamo participativo, a un tipo fijo del 6,5%.
 

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