El sector de la construcción, uno de los más contaminantes ¿Cómo se puede reducir la huella?

La actividad constructora es una de las que más recursos naturales consume y una de las más contaminantes. Este sector es responsable del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según datos de la AIE (Agencia Internacional de Energía).

Las fases de construcción y demolición, así como la cadena de suministro de materiales representan entre el 10 y el 20% de la huella de carbono que tiene un edificio durante todo su ciclo de vida. Para lograr el objetivo de cero emisiones netas de carbono para 2050, las emisiones del sector de la construcción deberían reducirse en un 60%, pero ¿Cómo se podrá llegar a cumplir estos objetivos?

Afortunadamente el sector ha tomado conciencia de este problema y ha establecido medidas que intentan paliar estas externalidades negativas que genera su economía productiva. A través de leyes, nuevos criterios, procesos y actividades, el impacto se identifica, evalúa y dimensiona. Gracias a esto, podemos definir una metodología para su mitigación. Un ejemplo de ello es la ley que obliga a declarar la calificación energética de las viviendas cuando son transmitidas, – una calificación muy parecida a la que mide la eficiencia energética de los electrodomésticos-.

La eficiencia y el ahorro energético es un tema que afecta cada vez más a la decisión de compra de un inmueble de obra nueva. Según Sonia Bentué, directora Comercial de Unlatch, “los compradores se fijan cada vez más en aspectos como el consumo energético que va a tener su futuro hogar”. El alza de precios en la electricidad, así como la subida del gas ha provocado que se busquen edificios cada vez mejor aislados y que se tengan en cuenta nuevos sistemas de climatización para los hogares, “el uso de la geotermia, -una de las energías renovables más eficientes-, así como la aerotermia o la instalación de suelo radiante y el uso de placas solares para conseguir generar nuestra propia energía, son condicionantes cada vez más importantes a la hora de adquirir una vivienda, y eso lo tienen en cuenta promotores y constructores” añade Bentué.  Estos están apostando por aportar al mercado inmobiliario “asequibilidad en el uso de la vivienda”. Una vivienda será asequible en su uso “cuando el coste de su mantenimiento sea el menor posible – especialmente en lo que concierne al consumo energético– “. Indican desde la promotora Omplim. Esto se consigue teniendo en cuenta muchos parámetros como la orientación, las secciones constructivas, materiales, transmitancias, etc…

El objetivo es reducir al máximo la necesidad de consumo y, además, implementar sistemas de climatización y agua caliente eficientes para que la energía necesaria sea la menor posible y, aseguran que “Si conseguimos esto, aportaremos sostenibilidad en el uso de la vivienda y se podrá reducir la precariedad energética que sufren muchas familias debido al mal aislamiento de sus viviendas y de fuentes de generación energéticas ineficientes”.

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