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Navarra integra históricos edificios abandonados en la ecociudad de Sarriguren 

El Gobierno de Navarra ha culminado el proyecto de recuperación y consolidación del pueblo viejo de Sarriguren -tras el impulso que el departamento de Derechos Sociales y Vivienda imprimió a esta actuación en octubre de 2015- y su conversión en un espacio urbano de convivencia y de referencia social y cultural para el Valle de Egüés, actualmente el tercer municipio más poblado de Navarra.

El proyecto acometido por la empresa pública Nasuvinsa partió de la rehabilitación estructural de los tres viejos edificios de piedra que quedaban en el pueblo y de la antigua iglesia de Santa Engracia -que data del siglo XII- para su uso dotacional.

Posteriormente, con el fin de recuperar el espacio, Nasuvinsa ha urbanizado un ámbito de 13.500 metros cuadrados de superficie por medio de la creación de plazas interiores, un parque infantil de integración, zonas verdes y caminos de interconexión con las zonas residenciales de la ecociudad que la rodea.

Esta antigua aldea -que llevaba 15 años en estado de abandono y ruina, con una deficiente conservación- estará llamada ahora a convertirse en epicentro social y cultural para los vecinos de los concejos del Valle de Egüés, cuyas tres cuartas partes están radicados en Sarriguren.

Dentro la estrategia de regeneración y revitalización de espacios urbanos degradados desarrollada por Nasuvinsa a partir del giro social imprimido a sus políticas urbanísticas, la sociedad pública activó este planeamiento en el pueblo viejo de Sarriguren, después de una década de parálisis desde que se aprobara este Plan Sectorial en el municipio del Valle de Egüés.

Para contextualizar la actuación que ha promovido Nasuvinsa, su director gerente, José María Aierdi, ha subrayado que «el papel de las políticas urbanísticas públicas no se puede limitar a desarrollar técnicamente planeamientos residenciales más o menos intensivos, sino que deben liderar apuestas por la humanización de las ciudades y la regeneración de su tejido urbano y por convertir nuestros pueblos en núcleos de convivencia, relación y actividad vecinal», al tiempo que ha defendido «unos nuevos parámetros de planeamiento bajo un urbanismo más social y sostenible».

En sus tramitación concreta, además de rehabilitar la iglesia -que estaba ya desacralizada- y las tres casas de piedra que seguían en pie -todos los bienes, propiedad de Nasuvinsa desde que se desarrolló la ecociudad de Sarriguren-, la sociedad pública distribuyó en cinco parcelas -una por cada uno de los cuatro inmuebles y una última sin edificación-, reorientó planeamiento del entorno del pueblo viejo y sacó a licitación las obras en octubre de 2015.

Los trabajos se paralizaron en verano de 2016 al entrar en situación de concurso de acreedores la constructora adjudicataria, aunque el pasado mes de febrero Nasuvinsa recurrió a la firma Mariezcurrena -empresa que quedó en segundo lugar en el concurso- para culminar las obras de reurbanización en apenas seis meses y con un presupuesto total ejecutado de 700.000 euros.

Una vez urbanizado el pueblo viejo de Sarriguren, la iglesia y los tres edificios rehabilitados serán cedidos por Nasuvinsa al Ayuntamiento del Valle de Egüés, por medio de un convenio con distintas permutas, para favorecer su utilización en usos culturales y sociales. Concretamente, la iglesia desacralizada será reconvertida en un pequeño auditorio y sala multiusos, mientras que el resto de los edificios tendrán también destino dotacional para albergar las infraestructuras culturales municipales que demanda la localidad.

Asimismo, el proyecto ha contemplado la colocación de luminarias LED de bajo consumo en todo el ámbito, la ampliación de las aceras que rodean al pueblo viejo, trabajos de jardinería y la adecuación de una explanada como zona de esparcimiento y que posibilite asimismo la colocación de terrazas a los dos locales hosteleros abiertos en esta zona.

Finalmente, el subsuelo de la parte frontal de la antigua iglesia albergará y mantendrá los restos arqueológicos de la necrópolis medieval que escondía el concejo de Sarriguren, con medio centenar de cuerpos enterrados entre los siglos XII y XVIII, y que fue descubierta durante los trabajos previos a la urbanización.

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