La venta de Realia se convierte en un galimatías

FCC y Bankia se vieron obligados a ponerse en manos de Goldman Sachs, en noviembre de 2013, para cumplir con una de las condiciones recogidas en la refinanciación de 800 millones de euros de deuda del negocio promotor de Realia, la de vender casi el 62% de su participación en la promotora antes de que finalizase el pasado mes de julio.

Todo parecía indicar que serían los fondos Fortress y King Street y el propio banco de inversión estadounidense los que harían valer su posición de principales acreedores para capitalizar la deuda y quedarse con la inmobiliaria madrileña todavía presidida por Ignacio Bayón. Habían adquirido casi 600 millones de la deuda de la promotora.

Para evitar que nadie se inmiscuyera en la operación incluyeron una cláusula para tener la última palabra ante la posibilidad de que un tercero lo hiciera. Pero Colonial, la inmobiliaria controlada por Juan Miguel Villar y el Estado de Qatar, lo hizo, complicando todo el montaje que los estadounidenses habían pergeñado. Y, además, con una oferta, solo por el negocio patrimonial, que trastoca todos los planes.

Si finalmente los dos accionistas de referencia de Realia y Fortress, el principal acreedor, aceptan la oferta de Colonial, será interesante comprobar cómo se sustancia la letra pequeña de la misma.

La oferta de 650 millones no sería abonada de un día para otro, ya que está sujeta a la desinversión de activos no estratégicos que representan más del 50% del valor de la oferta, al estudio detallado de todos los activos a través de una due dilligence y a la obtención de financiación.

Otro aspectos a solventar, caso de que Colonial se convierta en el comprador de la participación del 62% de Realia en manos de FCC y de Bankia, es cómo se realiza el reparto de lo que finalmente pagaría la inmobiliaria ahora controlada por Villar Mir y los qataríes.

En principio, la cláusula impuesta por Fortress no recogía la posibilidad de que la empresa se troceara, y se hacía referencia a unos cálculos u otros en función de que el precio, tanto por el negocio patrimonial como por el promotor, estuviera por encima o por debajo de los 450 millones de euros.

Si la oferta no superaba esa cantidad, el negocio resultaría realmente ruinoso tanto para FCC como para Bankia, ya que las entidades acreedoras –con Fortress al frente– se quedarían con el 95% y los accionistas con el 5% restante. Unos 428 millones para los acreedores, y 22 millones a repartir entre FCC y Bankia.

Ahora, quedaría por ver cómo se hace ese reparto de lo que se obtenga por la venta previa de los activos no estratégicos y de lo que realmente Colonial abonaría por lo que realmente le interesa, esos 22 edificios de oficinas (20 en Madrid, la Torre Fira de Barcelona y el Centro de Negocios Kansas City en Sevilla).

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