El nuevo aire del complejo financiero Azca en Madrid

Madrid. La remodelación del complejo financiero Azca en Madrid, entre la Castellana y la calle de Orense, es otra de esas actuaciones urbanísticas que la crisis ha dejado aparcada. El Ayuntamiento la mantiene, con todo detalle, en sus catálogos de urbanismo, pero poco o nada se ha avanzado desde que hace seis años se escogieran los cuatro proyectos finalistas en el concurso de ideas convocado por el Consistorio.

Sólo algunas actuaciones parciales con financiación pública, como la integración de elementos de seguridad en los túneles del complejo y la adecuación de la plaza central para promover la actividad económica.

No obstante, si desde el punto de vista urbanístico la remodelación integral no ha pasado de ser un proyecto, las actuaciones privadas le han dado al ámbito un nuevo aire. Tanto la verde silueta de la torre de El Corte Inglés sobre el solar del siniestrado edificio Windsor, como los dos grandes espacios abiertos por la cadena Vips y por la multinacional francesa Fnac, y la nueva sede de Cajamar en el Edificio Gobelas, han servido para mejorar el progresivo deterioro que, con el paso de los años, había sufrido el que hace medio siglo se convirtiera en uno de los iconos arquitectónicos de la capital.

Después de llevar casi una década cerrada el cine Novedades, el Grupo Vips sorprendía a todos los vecinos con la apertura de tres nuevos establecimientos en la plaza de Carlos Trías Bertrán, en pleno corazón de Azca. La cadena hostelera española, participada al 30% por Goldman Sachs Capital Partners, levantaba el cierre a un preciado espacio comercial desocupado desde que el cine cerrara sus puertas. En ese periodo fueron varios los proyectos aparcados, como el de una macrodiscoteca promovido por la empresa Brotherie, que previamente había pagado cinco millones de euros por los 1.000 metros cuadrados de la sala de proyecciones.

Pero, sin duda alguna, lo que ha dado mayor empaque al ámbito ha sido la torre de oficinas levantada por El Corte Inglés sobre el solar del antiguo edificio Windsor, con sus 111 metros de altura y una superficie bruta total de más de 60.000 metros cuadrados, cuenta con siete plantas comerciales y 11 de oficinas.

FNAC y Habitat también se han decantado por emplazar algunas de sus tiendas en la zona. Ambas comparten el edificio de Castellana 79, propiedad de Pontegadea desde 2006, cuando la sociedad patrimonialista de Amancio Ortega –fundador del Grupo Inditex– lo compró al fondo alemán Deka.

Y otra entidad financiera, Cajamar, ha querido también estar presente, como desde hace años ya lo están otras, en esta zona de la ‘city’ madrileña, con su nueva y remodelada sede en el el Edificio Gobelas, comprada en noviembre de 2009.

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