Sacyr busca una quita para la deuda impagable de Vallehermoso

Madrid. Cuando en mayo de 2010, Sacyr Vallehermoso –así se denominaba todavía el grupo antes de de que el ‘apellido’ cayera en desgracia y fuera retirado de la identidad corporativa global–, la entidad, entonces presidida por Luis del Rivero, daba por hecho que el acuerdo de refinanciación de la deuda de 1.650 millones se cumpliría, ya que no había que pagar prácticamente nada hasta 2015 –apenas 63 millones de deuda financiera vencen entre 2013 y 2014– y se confiaba en que la situación del mercado mejoraría.

Nada más lejos de la realidad. No han pasado ni tres años de la firma de aquel acuerdo, y el grupo presidido ahora por Manuel Manrique ya ha tenido que llamar a la puerta de la treintena de bancos acreedores para plantear que en 2015 no se van a poder devolver los 1.300 millones que ahora se adeudan. Se podría reducir en algo en esta cantidad con lo poco que se vaya vendiendo hasta entonces, para dejarla en torno a los 1.100 millones. No menos.

Pues bien, al equipo de Manrique se le ha ocurrido plantear a los bancos que lo mejor para todos, sobre todo para la propia inmobiliaria y para el grupo en su conjunto, es llegar a un acuerdo de quita. O sea, que las entidades financieras den por perdida una parte de esa deuda.

No es de extrañar a la vista de la evolución de los negocios de la inmobiliaria que, como el resto del sector, deambula por el mercado como alma sin pena. A la espera de que presenten los resultados correspondientes al cierre del ejercicio 2012, la promotora de Sacyr acumulaba, hasta septiembre, pérdidas de casi 43 millones, con un volumen de negocios de apenas 115 millones y un Ebitda negativo del 23%.

Prácticamente 1.000 de los 1.300 millones que se adeudan son créditos firmados por Vallehermoso para la compra de suelo. Millones de metros cuadrados que, en un alto porcentaje, acaban de cambiar de titular de la deuda al ejecutarse la operación de transferencia de activos desde los bancos nacionalizados hasta el perímetro de la Sareb.

Entre esos terrenos improductivos que solo dan pérdidas se encuentran los 1,38 millones de metros cuadrados comprados por Vallehermoso en la localidad madrileña de Navalcarnero. Pagó por ellos 185 millones de euros para promover la construcción de 5.200 viviendas, y ahí siguen los terrenos, muertos de risa.

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