Londres se ha convertido en la ciudad más cara del mundo para las multinacionales por coste de ubicación de sus empleados, superando a Hong Kong, que había mantenido hasta ahora el primer puesto ininterrumpidamente durante los últimos cinco años, según el análisis de la consultora inmobiliaria internacional Savills. Nueva York y París completan el grupo de las cuatro ciudades en cabeza, en las que el coste combinado de alquiler de residencia y espacio de trabajo supera los 100.000 dólares por empleado al año.
Estas cuatro ciudades encabezan el ranking Savills live/work desde que se comenzara realizar en 2008, lo que refleja la estabilidad relativa de los mercados residencial y comercial en las ciudades maduras tras la crisis, en comparación con las ciudades surgidas más recientemente en el mundo, según apunta Savills en su nuevo informe 12 Cities, publicado hoy.
El índice Savills live/work mide el coste total por empleado en dólares, combinando el coste por alquiler de vivienda y por espacio de trabajo en doce ciudades globales. Las fluctuaciones en el coste total reflejan no solo la competitividad de una ciudad en el mercado inmobiliario residencial y de oficinas, sino que tiene en cuenta las tasas y gastos para el inquilino a nivel local, y el impacto de las variaciones del tipo de cambio en el precio de hacer negocios en un escenario global. Esto último es precisamente lo que ha contribuido en gran parte a la reciente subida de Londres en la clasificación.
La caída de los alquileres de vivienda y, más importante, una debilitación de la moneda, ha disminuido la competitividad de Hong Kong, registrando un -5,6% en los primeros seis meses de este año, lo que supone una tasa anualizada de -11.2%. El índice live/work muestra que el precio medio actual de alquiler de espacio residencial y de oficinas en Hong Kong ha vuelto a los niveles de 2008, 116.000 dólares por empleado por año.
En contraste, el coste inmobiliario en Londres en los primeros seis meses del año ha subido a una tasa anualizada del 10,6%, en base dólar, con lo que la capital de Reino Unido se ha convertido en la ciudad más cara del mundo en cuanto a ubicación de personal para una compañía, 121.000 dólares por empleado al año. Esto ha sido provocado en gran parte por la reciente apreciación de la libra esterlina frente al dólar estadounidense. En total, el coste en dólares del alojamiento residencial y comercial en Londres se ha incrementado en un 39% desde 2008. Pero a pesar de su ascenso en el ranking —del 5º al 1 º lugar desde 2008— Londres sigue lejos del récord alcanzado por Hong Kong en 2011, con 128.000 dólares por empleado al año.
Hong Kong se mantiene como la única ciudad de una economía reciente o emergente que figura entre las cinco principales. Su posición con respecto a los mercados emergentes de China continental significa que es poco probable que pierda esa condición en el futuro previsible, a pesar del enfriamiento del mercado inmobiliario. La ciudad sigue siendo, con mucho, la ciudad más cara en la que comprar una propiedad residencial, con precios de un 40% por encima de Londres, pero la brecha se está acortando.
Tokio ha bajado de la tercera a la quinta posición, pues las rentas han caído o se han estancado después de 2008 y se han reducido en un 23%, siempre hablando en dólares. Recientemente, sin embargo, las políticas económicas adoptadas por el primer ministro Shinzo Abe (Abenomics) han arrojado mejores condiciones económicas y estimulado el crecimiento del alquiler. La bajada del yen ha convertido a Tokio en más competitiva en cuanto costes, pero el incremento de alquileres todavía proporciona incentivos para los inversores, especialmente para los inversores locales. Con 76.000 dólares por persona, la implantación en Tokio es significativamente más barata para las empresas que en cualquiera de las otras cuatro ciudades en el grupo de cabeza.
Por otro lado, Río de Janeiro y Sidney, comparativamente más asequibles, han visto un aumento significativo respecto al precio de la vivienda y el espacio de trabajo desde el año 2008, un 85% y 58 % respectivamente, aunque Río todavía es altamente competitiva, con un coste de apenas 32.000 dólares por persona. Bombay mantiene su posición como la ciudad más barata del mundo, 30.000 dólares por persona y año, con un descenso del 21% desde 2008.
"Este año ha sido testigo de un incremento del precio de las propiedades inmobiliarias mucho más modesto en casi todas nuestras ciudades y algunas han mostrado pequeñas bajadas", explica Yolande Barnes, Directora del departamento de World Research en Savills, quien añade que "la previsión es que esta tendencia continúe mientras el interés de los inversores y de la actividad del mercado se desplaza a ciudades de segundo nivel”. Según comenta Barnes, “el menor nivel de subida de precios significa que han sido las fluctuaciones monetarias las que han provocado algunos de los principales cambios en el ranking. Para las multinacionales, al examinar sus gastos locales, es esto lo que más probablemente les preocupe el próximo año, más que los mercados inmobiliarios”.
