La eficiencia energética se ha convertido también en una herramienta de protección frente al calor extremo. Casi 12 millones de viviendas españolas sufren problemas de sobrecalentamiento, especialmente aquellas construidas antes de 1979, cuando todavía no existía una normativa específica sobre eficiencia energética ni aislamiento.
Andimat reclama incorporar la adaptación climática a las políticas de vivienda y rehabilitación ante el aumento de las olas de calor y el envejecimiento de la población. La asociación analiza el sobrecalentamiento de las viviendas y sus efectos sobre la población vulnerable.
La mejora del aislamiento térmico y de la envolvente puede reducir la entrada y acumulación de calor, disminuir la demanda de refrigeración y ofrecer mejores condiciones de habitabilidad a las personas mayores, los hogares unipersonales y las familias con menos recursos.
Datos relevantes
- Casi 12 millones de viviendas sufren problemas de sobrecalentamiento.
- Se trata principalmente de viviendas construidas antes de 1979.
- España alcanzó en 2025 un máximo histórico de envejecimiento, con 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16.
- Según la AEMET, 2026 ha registrado el verano más cálido de la serie histórica, con 61 días de ola de calor.
- El sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III registra más de 4.000 fallecimientos durante julio y agosto y más de 6.000 en lo que va de año.
- Las actuaciones prioritarias incluyen fachadas, cubiertas, suelos y otros elementos de la envolvente.
MiniFAQs
¿Por qué el sobrecalentamiento afecta especialmente a la población vulnerable?
Las altas temperaturas no afectan por igual a toda la población. La edad avanzada incrementa la vulnerabilidad frente al calor, especialmente cuando las personas mayores viven solas. También presentan mayor riesgo los hogares con menos recursos y las viviendas antiguas con peores condiciones térmicas, ya que sus ocupantes tienen menos posibilidades de mantener una refrigeración continua o realizar mejoras en el inmueble.
¿Por qué no basta con utilizar aire acondicionado?
Andimat considera que el aire acondicionado no puede ser la única estrategia de adaptación. Aunque ayuda a proteger frente al calor, su uso prolongado incrementa el consumo eléctrico y puede generar desigualdades entre los hogares. La rehabilitación energética, el aislamiento térmico y la mejora de la envolvente permiten reducir la entrada de calor y la demanda de refrigeración de forma más estable.
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La rehabilitación energética debe convertirse en una herramienta de adaptación climática y protección social.
Andimat reclama adaptar las viviendas ante el aumento del sobrecalentamiento
España afronta una doble transformación que obliga a replantear cómo se rehabilitan los edificios y viviendas: el aumento de las temperaturas y el envejecimiento de la población. La Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes, Andimat, advierte de que casi 12 millones de viviendas, aquellas levantadas con anterioridad a 1979, cuando no existía una normativa sobre eficiencia energética ni aislamiento, sufren problemas de sobrecalentamiento. Esta situación es especialmente preocupante en un país en el que cada vez hay más personas mayores y más hogares unipersonales.
Según el INE, España alcanzó en 2025 su máximo histórico de envejecimiento, con 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, mientras que una parte significativa y creciente de los hogares unipersonales está formada por personas mayores de 65 años. Al mismo tiempo, según la AEMET, 2026 ha registrado el verano más cálido de la serie histórica, con 61 días de ola de calor.
Para Andimat, la combinación de ambos fenómenos convierte el comportamiento térmico de las viviendas en una cuestión que trasciende el ahorro energético y entra de lleno en los ámbitos de la salud, la política de vivienda y la protección social.
“Estamos ante una combinación que las políticas públicas de vivienda ya no pueden ignorar: cada vez tenemos más personas mayores, muchas de ellas viviendo solas, y al mismo tiempo estamos sometiendo a nuestras viviendas a temperaturas que no eran habituales cuando fueron construidas”, señala Luis Mateo, director general de Andimat.
“Si casi 12 millones de viviendas sufren sobrecalentamiento, tenemos que empezar a hablar de adaptación climática de la vivienda como una cuestión de protección de las personas, especialmente de las más vulnerables”.
Las altas temperaturas no afectan a toda la población por igual
La edad avanzada es uno de los factores que incrementan la vulnerabilidad frente al calor, y estudios recientes muestran una mayor incidencia de los efectos del calor extremo entre las personas mayores y en las viviendas con peores condiciones térmicas.
Según los datos del Instituto de Salud Carlos III, a través del sistema MoMo, el calor afecta con mayor crudeza a los colectivos más vulnerables. Se han producido más de 4.000 fallecimientos solo en julio y agosto, y más de 6.000 en lo que se lleva de año, cifras máximas desde que hay registros. De ese total, la gran mayoría de las víctimas tenía más de 65 años, destacando especialmente el grupo de mayores de 85 años, que concentró 2.500 fallecimientos.
En 2022, un estudio del Institut Metròpoli para el Área Metropolitana de Barcelona ya relacionaba una mayor vulnerabilidad en zonas con población envejecida, menor renta y viviendas más antiguas.
A este respecto, Andimat considera que la vivienda debe formar parte de las estrategias de prevención y protección contra el calor extremo. No basta con disponer de refugios climáticos o reforzar los sistemas sanitarios y de emergencia durante las olas de calor: también es necesario actuar sobre los edificios en los que las personas pasan la mayor parte del tiempo.
“Cuando hablamos de proteger a las personas frente al calor pensamos inmediatamente en hospitales, servicios de emergencia o refugios climáticos, como son los centros comerciales. Pero hay otro lugar fundamental: el hogar”, explica Mateo.
“Una persona mayor que vive sola no puede depender únicamente de salir de casa o mantener el aire acondicionado encendido durante horas. También necesitamos viviendas capaces de protegerla del calor”.
Por ello, la asociación considera necesario actuar también sobre la propia vivienda mediante medidas que reduzcan la entrada y acumulación de calor y disminuyan la demanda de refrigeración. En este sentido, el aislamiento térmico y la mejora de la envolvente permiten mejorar el comportamiento del edificio tanto frente al frío como frente al calor.
El aire acondicionado no puede ser la única estrategia
El incremento de las temperaturas está haciendo que el aire acondicionado tenga un papel cada vez más importante en la protección frente al calor. Sin embargo, Andimat advierte de que basar la adaptación de las viviendas exclusivamente en la climatización puede generar nuevas desigualdades.
Los hogares con mayores recursos pueden asumir un mayor consumo eléctrico y mantener sus equipos de refrigeración durante más tiempo, mientras que las familias con menos capacidad económica pueden verse obligadas a limitar su utilización.
“No podemos convertir el aire acondicionado en la única estrategia de adaptación de nuestras viviendas”, afirma Luis Mateo.
“Una política de adaptación basada exclusivamente en climatizar más puede acabar generando una mayor factura energética y dejar atrás precisamente a quienes más protección necesitan”.
Para el director general de Andimat, “la rehabilitación energética tiene que dejar de ser entendida únicamente como una forma de reducir kilovatios hora. También es una política de prevención y adaptación climática”.
“Si sabemos que nuestra población va a ser cada vez más longeva y que habrá más personas viviendo solas, tenemos que asegurarnos de que sus viviendas sean capaces de ofrecer unas condiciones adecuadas de temperatura durante todo el año”, asegura Mateo.
Para la asociación, esto implica incorporar criterios de resiliencia térmica en los programas de rehabilitación y priorizar actuaciones sobre fachadas, cubiertas, suelos y otros elementos de la envolvente, especialmente en las viviendas más vulnerables.
