Alquerías, barracas, molinos, casas rurales o espacios de interés etnológico, elementos del patrimonio rural valenciano que el próximo año serán rehabilitados por el Ayuntamiento de Valencia.
Una primera intervención pasará por la elaboración de las bases reguladoras para la concesión de subvenciones para la rehabilitación o mejora del patrimonio rural protegido, para posteriormente abrir un plazo para presentar las solicitudes.
El presupuesto municipal para 2017 contempla una primera partida de 100.000 euros para estas ayudas, cuyos beneficiarios deberán disponer de la correspondiente licencia de obras previa presentación del proyecto de intervención y del informe de evaluación del edificio.
Se podrá recibir un porcentaje del coste de las obras como subvención, que será, como máximo, de 20.000 euros en el caso de Bien de Relevancia Local o Bien de Interés Cultural y, por tanto, incluidos en el Catálogo Estructural de Bienes de Valencia, o hasta un máximo de 10.000 euros si el edificio dispone de una protección estructural, parcial o ambiental incluida en el catálogo del PGOU.
Las subvenciones se otorgarán mediante procedimiento de concurrencia competitiva, y el criterio básico para el otorgamiento de la subvención será el orden cronológico de presentación de solicitudes.
Solo en el Catálogo de Bienes Estructurales que incorpora los BRL y BIC, y que se aprobó definitivamente en 2015, hay unos 200 elementos incluidos, entre los elementos patrimoniales hidráulicos (34, que incluyen 11 molinos, 9 acequias históricas y dos azudes), y 153 de carácter arquitectónico y etnológico de primer grado (como barracas, áreas etnológicas o casas rurales).
Entre las 23 barracas incluidas se incluyen las de Fifla, Blaio Navarro o la Genuina de la calle del Riu en Pinedo, que forman parte de la arquitectura típica valenciana. Y también alquerías tan significativas como la alquería del Pi; la Fonda en Poble Nou; la alquería de Ferrer en Faitanar; la alquería de Rocatí o la del Brosquil en Castellar, y el riurau Mas del Fondo en Massarrojos, único de estas características en el término municipal.
Cada uno de estos 200 elementos dispone de una ficha individualizada, donde se indica el tipo de obras permitidas. La gran mayoría de ellos se encuentran además en un entorno paisajístico de gran valor.
Por otro lado, está el catálogo en suelo no urbanizable del PGOU, que incorpora protecciones de segundo grado de carácter integral, estructural o ambiental. En el supuesto caso que se agotara la partida inicial de los 100.000 euros previstos, se incrementarán los fondos para que ningún propietario se quede sin ayudas.
