Continúa el diálogo de sordos entre Carmena y Jianlin por el Edificio España

Lo de la reforma del Edificio España, en la plaza de España de Madrid, parece el cuento de nunca acabar. Que se hace, que no se hace. Que renuncio, que no renuncio. Que sí, pero no. En esas siguen el Ayuntamiento de Madrid y el grupo chino Wanda desde hace un año.

Hace un mes, después de la intervención directa de la alcaldesa Manuela Carmena en tema, todo parecía enderezado. E incluso el consistorio anunciaba el acuerdo con la multinacional asiática, que establecía la prohibición del derribo de fachadas.

Solo se aceptaría el derribo puntual de algunos balcones y elementos de la fachada que se justifiquen técnicamente para los trabajos de construcción del nuevo centro.

En la carta remitida por Carmena el pasado 6 de abril, el Ayuntamiento también ofrecía a Wanda una exención parcial de la dotación de aparcamiento a construir en los sótanos del edificio, de manera que la obra no exija la construcción de la totalidad de las plantas de bajo rasante, necesarias para cumplir con las exigencias del planeamiento.

El propio Ayuntamiento admite su compromiso a aceptar la solicitud de Wanda de no construir todas las plantas de aparcamiento obligatorias, «lo que implicaría una importante reducción del coste de ejecución de las plantas bajo rasante».

Pero un mes después, el mismísimo presidente de Wanda, Wang Jianlin, acaba de volver a arrojar dudas sobre el proyecto durante una entrevista televisiva en un canal de su país, al señalar que siguen esperando que las promesas verbales del Ayuntamiento se plasmen un documento.

Y, sobre todo, que en ese documento, se diga que sí pueden abordar la demolición del emblemático inmueble. Hay algo que no cuadra en este diálogo de besugos.

Tras la entrevista, los responsables municipales han salido en tromba para negar esos extremos del acuerdo acerca de la demolición, y el concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo, aseguraba que se sigue trabajando dentro de una mesa técnica para cumplir con la legalidad, siempre en base a la prohibición de derribar las fachadas y la parte lateral de este rascacielos, como indica la Comisión Local de Patrimonio Histórico. Y que, si todo marcha correctamente, en dos meses podían comenzar a otorgarse licencias para iniciar las obras.

En la entrevista televisiva, Wang Jianlin, quiso entrar en detalles técnicos del proyecto para apuntan que fueron los responsables del Ayuntamiento de Madrid los que dijeron que la corrosión de las barras de acero provocaba que el edificio no pueda aguantar su peso y que tenía que ser demolido.

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