Al final, la perseverancia de sus habitantes ha provocado que el casi centenario barrio de Can Peguera –también conocido como Ramón Albó–, en Barcelona, en el distrito de Nou Barris, se mantenga en pie. El Ayutamiento presidido por Xabier Trias ha decidido abordar su rehabilitación.
Muchos pensaban que, tarde o temprano, este barrio seguiría los pasos de núcleos construidos hace casi un siglo, como Eduardo Aunós, Milans del Bosch o Baró de Viver, que o ya no existen o apenas quedan casas en pie.
Son barrios de viviendas de aluvión, levantados en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera para alojar a los trabajadores que llegaban por entonces a la ciudad y realojar a las familias que fueron expulsados de Montjuïc con motivo de la celebración de la Exposición Universal de 1929.
Durante todos estos años han sido varios los intentos del consistorio por alojar a las familias residentes en Can Peguera en otras viviendas de nueva construcción, pero las reticencias de aquellas hicieron inviable cualquier proyecto de remodelación de esas 650 pequeñas casas bajas, de no más de 60 metros cuadrados.
El nuevo PGM, además de eliminar la calificación de “zona de remodelación pública”, prevé destinar más de 12 millones de euros para “desafectar” 657 viviendas. Una inversión a todas luces necesaria de entre 30.000 y 50.000 euros por hogar. El nuevo plan, tiene previsión económica pero no fecha para ejecutarlo.
El trabajo será ingente. Los materiales de las casas no son buenos, además los cimientos son muy pequeños y tampoco hay aislamientos en las paredes, por lo que las humedades son terribles. También se puede comprobar cómo varios tejados están cubiertos de tela asfáltica para mitigar las goteras.
Otro aspecto que, de siempre, ha impedido afrontar una reforma de calado se relaciona con la situación económica del barrio es muy precaria y la única solución para adecuar las viviendas pasa por afrontar reformas parciales y de poca monta.
Aunque los datos oficiales dicen que la tasa de paro del barrio es algo superior al 10%, los cierto es que los propios vecinos hicieron una encuesta y obtuvieron datos mucho más altos, con el desempleo superando el 50% de la población activa.
Lo que así ha pasado más o menos de largo, a pesar de esa alta incidencia del desempleo, es el drama de los desahucios. Los habitantes de Can Peguera abonan al Ayuntamiento según su renta, y los problemas sobrevenidos de manera puntual han sido soslayados por el consistorio ajustando la cantidad a pagar.
