Las minicasas no calan en España aunque están de moda en algunos países

Las minicasas están de moda en algunos países. Aunque en España aterrizaron hace un tiempo, la idea, de momento, no ha cuajado. En cambio, en Estados Unidos, se ha popularizado y se ha convertido en un estilo de vida.

La cultura del cuanto más grande, mejor, unos precios más elevados de lo que uno podría esperar por el tamaño y la falta de regulación de este tipo de construcciones, ya sean móviles o no, son los principales impedimentos que encuentran las minicasas para alcanzar el éxito en el país.

Se trata de viviendas pequeñas, de unos 20 metros cuadrados o 30 metros cuadrados, aunque no hay una superficie establecida para ser consideradas minicasas. Las comodidades que incluyen son todas las que ofrece cualquier otro hogar, con baño completo, lavadora, microondas, nevera o calefacción.

Aunque no se ha establecido como una tendencia real, el fenómeno empieza a tener su sitio en el mercado de viviendas vacacionales y complementarias. Así lo consideran varios profesionales que se dedican a la construcción y la venta de este tipo de residencia.

Como no se ha convertido en un fenómeno, no existe una legislación concreta en torno a las minicasas. Es una construcción, de obra mayor o menor, por lo que necesita una licencia, pero la ley no está adaptada al concepto.

El coste de una minicasa con todos los acabados y las instalaciones hechas ronda los 30.000 euros, en función del tamaño y los materiales usados. Resulta básico el tema del aislamiento para llegar a un consumo bajo.

En una casa de 30 metros cuadrados en pleno verano y, sin aislante del calor en las paredes, resulta perentorio usar aire acondicionado. Y, en invierno, al revés. Es por esta razón que el precio por metro cuadrado sube

El público que busca vivir en este tipo de vivienda suele ser joven. Los profesionales del sector consultados creen que uno de los principales atractivos es que, en muchas ocasiones, se trata de casas móviles, que permiten el traslado de forma más o menos sencilla.

Desde el punto de vista fiscal, se consideran bienes muebles, no inmuebles. A efectos prácticos, significa que están exentas de según qué impuestos. Otra de las ventajas económicas se da en los casos en los que el cliente o sus allegados tienen en propiedad un terreno.

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