La costa alicantina, todo un brote verde inmobiliario

En la costa de Alicante la actividad inmobiliaria empieza a ser relevante y de manera sostenida. Algunas entidades bancarias –no todas– han empezado a darse cuenta de que, a la larga, con un ajuste permanente de precios, se consiguen dos cosas, reducir el stock y poner en marcha nuevas promociones.

Aunque no se puede hablar de una recuperación general de la construcción de viviendas, sí es patente el surgimiento de una tímida iniciativa promotora en municipios alicantinos como Torrevieja, Santa Pola, Guardamar o Pilar de la Horadada. En estas poblaciones, son mayoritariamente clientes extranjeros –británicos, rusos y noruegos – los que buscan una vivienda como segunda residencia vacacional o para instalarse definitivamente.

El Sabadell es una de las entidades financieras que mejor se está adaptando a este mercado, mantiene en la Comunidad Valenciana una cuota muy relevante del total de ventas del grupo inmobiliario Solvia, al acumular una cuarta parte en cuanto a volumen y un 40% sobre las viviendas vendidas.

Según los datos de la inmobiliaria del Sabadell, en el primer trimestre de 2014 Solvia vendió en España 3.271 viviendas con un valor de 657,26 millones de euros, de los que 167 millones y 1.415 unidades se vendieron en Comunidad Valenciana y Baleares, lo que representa un 25% de aumento en volumen de ventas respecto al año pasado y un 43% más de unidades vendidas. El 60% de las ventas son de viviendas de segunda mano y el 40% obra nueva.

En ese primer trimestre, Solvia vendió 170 viviendas en Alicante, cuyas operaciones comportaron un valor de 19 millones de euros, y en Murcia se realizaron 24 compraventas por 3,33 millones, en la provincia de Valencia se vendieron otras 47 por un valor activado medio de 4,93 millones; en Castellón, 22 casas por 2,69 millones y en Baleares, seis por 1,36 millones.

En general, las ventas se están comportando en términos similares al año pasado, pero con un menor descuento medio, lo que indica una consolidación de la demanda. O sea, que se está vendiendo lo mismo, pero con mayor precio y mejor rentabilidad.

El indicador más claro de la recuperación del sector es el incremento de los precios en algunas promociones, como ocurre en la localidad castellonense de Peñíscola, donde se han apreciado subidas del 10% desde el inicio de la obra un 10%. Se trata de promociones con una demanda consolidada, a la que, en el futuro, y de cara a financiar nuevas actuaciones, también se tratará de localizar con un exhaustivo análisis técnico y comercial del proyecto.

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