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El Dedómetro 2026 evidencia debilidades en la dirección pública andaluza

El sector inmobiliario y otros ámbitos estratégicos dependen en gran medida de una gestión pública eficiente y profesionalizada. En este contexto, el análisis de los criterios de nombramiento en la dirección pública cobra especial relevancia, especialmente en comunidades con un amplio entramado institucional como Andalucía.

En este escenario, el debate sobre la profesionalización de la administración pública se intensifica a la luz de estudios como el Dedómetro edición Andalucía 2026, que analiza el grado de mérito, capacidad e independencia en los nombramientos. La evidencia apunta a una evolución aún insuficiente, donde persisten carencias en los procesos de selección y en la adecuación de los perfiles a las responsabilidades asumidas.

El impacto de estas conclusiones trasciende el ámbito institucional, afectando directamente a la eficiencia en la gestión de recursos públicos y al desarrollo de políticas clave. La consolidación de modelos más transparentes y competitivos en la dirección pública se posiciona como un elemento esencial para fortalecer la confianza y mejorar el funcionamiento del conjunto del sistema.

Datos relevantes

  • El primer Dedómetro andaluz de la Fundación Hay Derecho analiza 153 máximos responsables de 40 entidades públicas de la comunidad
  • El indicador global de mérito y capacidad se sitúa en una media de 5,4 sobre 10
  • Andalucía suma 128 entes públicos, siendo el segundo sector público institucional autonómico más grande del país
  • El conjunto de entidades gestiona un presupuesto agregado superior a los 23.000 millones de euros
  • 30 de las 40 entidades analizadas no establecen requisitos materiales claros para el nombramiento

MiniFAQs

¿Qué revela el Dedómetro sobre la dirección pública en Andalucía?
El estudio concluye que la dirección pública aprueba por la mínima en términos de mérito y capacidad, con una puntuación media de 5,4 sobre 10. Aunque se detectan ligeras mejoras en algunos aspectos, persisten debilidades estructurales como la falta de requisitos claros, procesos poco competitivos y una elevada dependencia de la confianza política.

¿Por qué es importante profesionalizar la dirección pública?
Una dirección pública profesional garantiza una mejor gestión de recursos, mayor estabilidad institucional y decisiones más alineadas con criterios técnicos. La ausencia de estos principios puede derivar en ineficiencias, rotación excesiva y menor capacidad para abordar proyectos complejos, afectando directamente a sectores clave y al desarrollo económico.

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La profesionalización institucional se consolida como clave para mejorar la gestión pública.

La Fundación Hay Derecho analiza la calidad de la dirección pública en Andalucía

La Fundación Hay Derecho presenta este jueves en Sevilla el Dedómetro – edición Andalucía 2026, un estudio sobre el mérito, la capacidad y la independencia de los máximos responsables del sector público andaluz. El informe analiza 153 directivos de 40 entidades públicas durante el periodo 2000–2026 con el objetivo de evaluar si los nombramientos responden a criterios objetivos de idoneidad o si siguen dependiendo de dinámicas de confianza política y discrecionalidad.

La principal conclusión del estudio es que la dirección pública andaluza aprueba por la mínima: el indicador global de mérito y capacidad se sitúa en una media de 5,4 sobre 10. Aunque el informe detecta una cierta mejora en los últimos años, especialmente en la experiencia específica de algunos perfiles y en la independencia política formal, esa evolución sigue siendo parcial, limitada e insuficiente.

El segundo mayor sector público autonómico

Andalucía cuenta con uno de los sectores públicos institucionales de mayor dimensión en España. Según el Inventario de Entes del Sector Público Estatal –INVENTE–, suma 128 entes, lo que la convierte en el segundo sector público institucional autonómico más grande del país, solo por detrás de Cataluña.

El conjunto de entidades instrumentales andaluzas gestiona un presupuesto agregado superior a los 23.000 millones de euros y desarrolla funciones estratégicas en ámbitos como infraestructuras, innovación, empleo, vivienda, energía, medio ambiente, gestión agraria, cultura, cooperación internacional, medios públicos o gestión tributaria.

Una profesionalización todavía débil

«No basta con nombrar personas con trayectoria profesional: hace falta que esa trayectoria sea adecuada a la entidad que van a dirigir y que el proceso de selección esté basado en reglas objetivas», señala Elisa de la Nuez, secretaria general de la Fundación Hay Derecho y directora de la investigación.

El estudio de Hay Derecho concluye que Andalucía no cuenta todavía con un modelo sólido y generalizado de dirección pública profesional. La mejora reciente en algunos indicadores no elimina las debilidades de fondo: ausencia de requisitos claros, falta de procedimientos competitivos, elevada rotación y nombramientos que no siempre guardan una relación suficiente con la complejidad técnica de las entidades analizadas.

Falta de requisitos y baja experiencia en gestión

Uno de los principales problemas detectados es la ausencia de requisitos normativos específicos para acceder a la máxima dirección. El informe constata que 30 de las 40 entidades analizadas no establecen requisitos materiales claros para el nombramiento de sus máximos responsables, más allá de determinar qué órgano tiene la competencia para designarlos.

Además, el principal déficit aparece en la experiencia previa en gestión, con una media de solo 3,06 puntos sobre 10. Este dato resulta especialmente relevante porque muchas entidades analizadas gestionan presupuestos elevados, plantillas amplias y políticas públicas de alta complejidad.

La discrecionalidad sigue pesando

«Cuando no hay requisitos claros ni procesos competitivos, el nombramiento depende demasiado de la confianza política. Y eso genera una dirección pública más vulnerable a las presiones políticas, generando rotación e improvisación. Y ahí falla la continuidad estratégica en sectores claves», afirma Safira Cantos, directora general de Hay Derecho.

«Dirigir una entidad pública no es solo conocer el sector. También exige saber gestionar presupuestos, equipos, proyectos complejos y riesgos institucionales. Y ahí el informe detecta una debilidad muy clara», explica Germán J. Arenas, coautor del informe y responsable del trabajo de campo.

Casos relevantes y buenas prácticas

Entre las entidades con mayores debilidades, el informe destaca casos como la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía (AGAPA), la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA), la Agencia de Seguridad y Gestión Integral de Emergencias de Andalucía (EMA), la Agencia Pública Andaluza de Educación, la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía (AOPJA) y la extinta Agencia IDEA.

El estudio también identifica buenas prácticas y señales de mejora en entidades como la Agencia para la Calidad Científica y Universitaria de Andalucía (ACCUA), el Instituto Andaluz de Administración Pública (IAAP), la Agencia Empresarial para la Transformación y el Desarrollo Económico (TRADE), el Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía y la Fundación Pública Andalucía Emprende. En estos casos, se observa una mayor correspondencia entre el perfil directivo y la misión de la entidad, así como la importancia de contar con requisitos formales o procedimientos de selección más estructurados.

Propuestas para profesionalizar la dirección pública en Andalucía

A partir de los resultados, Hay Derecho propone implantar procesos de selección abiertos, transparentes y competitivos, establecer requisitos normativos mínimos, introducir contratos de desempeño con objetivos medibles, crear un modelo normalizado de currículum directivo, publicar el histórico de máximos responsables y reforzar la responsabilidad individual en materia de transparencia.

«La mejora de la dirección pública no puede depender de la buena voluntad puntual de cada gobierno. Necesita reglas estables, transparencia y evaluación. Solo así se puede garantizar que quienes dirigen entidades públicas estratégicas lo hacen por ser idóneos para esa responsabilidad y que van a rendir cuentas de su resultado», concluye Safira Cantos.

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