Mucha participación ciudadana, mucho consenso, mucho concurso de ideas. Lo de la regeneración de la plaza de España de Madrid parece el cuento de nunca acabar, y lleva camino de ser otro de esos proyectos de los que todo el mundo habla de manera permanente, pero que, al final, ante las dificultades económicas para ponerlo en marcha y, además, contar con el beneplácito de los intereses que jalonan el emblemático espacio capitalino. Todo un lío, vamos.
Y en medio de todo este embrollo, el Edificio España, el inmueble que el magnate chino compró al Banco Santander para su reconversión que, de ser pieza clave en el proyecto de remodelación de la plaza que había contemplado la anterior corporación municipal, presidida por Ana Botella, ha pasado, ahora, a un segundo plano en el marco de lo que el nuevo Ayuntamiento liderado por Manuela Carmena pretende llevar a cabo.
«Se deberá dar solución a la relación de la plaza con las nuevas actividades hoteleras que se están instalando en su entorno», ha sido la única referencia velada al Edificio España, realizada por José Manuel Calvo, el responsable municipal de Urbanismo, en la presentación de las líneas básicas que se van a seguir para llevar a cabo el nuevo proyecto de regeneración de la plaza. Ni una mención a si, definitivamente, la remodelación del inmueble se va llevar o no a cabo, y con o sin demolición.
De cara a que el próximo verano esté redactado el proyecto de remodelación, el Ayuntamiento ha recabado la colaboración del Colegio de Arquitectos de Madrid para que reúna la información disponible sobre los antecedentes históricos de la plaza, su evaluación, su situación actual y la identificación de los principales problemas detectados, y también de las potencialidades que tiene este espacio para la mejora de la calidad de vida de la ciudad, de cara a realizar una exposición dentro de un mes con vistas a admitir todo tipo de sugerencias.
Urbanismo parte de la premisa de que se trata de un espacio público que cumple una serie de funciones clave en la ciudad y por lo tanto tiene un papel estratégico en la construcción del modelo urbano. Además, se trata de un elemento relevante en la configuración del paisaje urbano y en su capacidad para introducir la naturaleza en la ciudad.
Por eso, el proyecto elegido, entiende el Ayuntamiento, deberá mejorar la movilidad, crear un espacio más adecuado para la convivencia y la cohesión social, y configurar un paisaje urbano renovado que acabe con el proceso de degradación sufrido en los últimos años, que ha convertido a la plaza en un espacio residual, marginado por una importante carga de tráfico rodado y con una decadencia progresiva de la actividad económica y residencial de sus márgenes.
Con las conclusiones del proceso de participación y con el diagnóstico técnico que está elaborando Urbanismo, está previsto que en enero de 2016 se convoque el anunciado concurso internacional de ideas, que se organizará en dos fases anónimas.
La primera será abierta a todos los equipos que quieran presentarse, cuyas propuestas se recibirán a finales del mes de abril de 2016. En este momento el jurado seleccionará a las cinco mejores propuestas, que pasarán a una segunda ronda en la que deberán profundizar en las soluciones adoptadas. Este sistema permitirá, además, introducir un nuevo proceso de participación sobre las propuestas finalistas que culminará con la selección del proyecto ganador en a finales de mayo de 2016.
