La duna de Gandía en primera línea de playa

Que unos terrenos en primera línea de playa, en la costa de Valencia y, además, urbanizables, no hayan sido desarrollados llama la atención. Pero así ha sido. Hay una razón de peso, la bajísima edificabilidad ha hecho que las cuentas no salieran por ningún lado. Haciendo números los márgenes se ponían en entredicho.

En Gandía, que es el término municipal valenciano donde se ubican los más de millón y medio de metros cuadrados de la conocida como playa de L’Ahuir, se venía desde hace tiempo comentando que habían empezado a haber movimientos sobre estos terrenos. Los que, en la pasada feria de Fitur, se han puesto de manifiesto, al presentarse los once proyectos presentados al concurso convocado por el Ayuntamiento para ver qué se puede hacer sobre estos terrenos tan golosos.

Dunas entre la arena del mar y la carretera de Xeraco que, a la vista de estos proyectos, podrían convertirse en una zona hotelera de lujo, con campos de golf, amplias zonas verdes, e incluso un área residencial, no de bloques de hasta quince plantas –como los que forman el skyline de la playa de Gandía–, pero sí unifamiliares de lujo. De momento, todo es un proyecto, y habrá que ver hasta dónde llega el asunto sobre estos terrenos, en su mayoría propiedad de la promotora local Rústica.

El asunto del concurso de ideas empezó a fraguarse hace un año, cuando el Ayuntamiento, a instancias de la patronal comarcal, la Federación de Asociaciones de Empresarios de la Safor (FAES), convocó la iniciativa para definir la futura planificación de esta playa, que a la postre es la franja urbanizable más grande del litoral mediterráneo.

Entre los requisitos del proyecto está el diseño de dos o tres complejos hoteleros cerca del límite sur de la playa, y otro complejo en las inmediaciones del río de Xeraco, al norte del espacio proyectado. La edificabilidad restante podrá utilizarse para la construcción de unifamiliares, restaurantes o complejos lúdicos.
En principio, de no modificarse la edificabilidad escasa del 0,14%, el margen de maniobra para lo que se puede construir resulta muy estrecho, con lo que, en modo alguno, se podría reproducir el esquema urbanístico de la actual playa de Gandía, con esos cuatro kilómetros de playa, con cinco líneas sucesivas de apartamentos y hoteles con una altísima densidad edificatoria.

Aunque, todo se andará. Ya entonces, cuando se anunció la convocatoria del concurso de ideas, los responsables locales dejaron caer que cabría la posibilidad de revisar ligeramente al alza dicha edificabilidad. Es la única opción de que a los promotores les salgan las cuentas.

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