Los fondos de inversión prefieren hacer caja a invertir en los inmuebles adquiridos

La reciente operación de compra por parte de la inmobiliaria Colonial de un edificio en Madrid, junto a la plaza de Castilla, ha puesto encima de la mesa la estrategia de algunos fondos de inversión. Y, ante la necesidad de invertir en los activos adquiridos, han preferido venderlos buscando una plusvalía.

La operación de venta, por unos 40 millones de inversión total sobre el referido inmueble, deja en evidencia lo que pretenden los fondos oportunistas Värde Partners y Anchorage Capital. Mejor salir y hacer caja.

Resulta curioso observar cómo, después de todo, un inmueble, el de la calle Estébanez Calderón, vuelve, ocho años después, a manos de una promotora inmobiliaria tras haber cambiado de propietario un par de veces.

Se trata de un edificio que fue comprado por la inmobiliaria Monteverde, en enero de 2007, como un activo más incluido en la operación de adquisición de la sociedad inmobiliaria Mola, que fue cerrada por un monto de 143,5 millones de euros. Fue una más de las operaciones que llevó a cabo Monteverde durante esos años finales del boom inmobiliario. Las mismas que tres años después, en enero de 2010, acabó con la promotora en concurso de acreedores por no poder hacer frente a una deuda de 170 millones de euros.

Aunque, en ese momento, Monteverde confiaba en que el valor de sus activos sirviera para aprobar un plan de pagos con sus acreedores, y salir así del concurso. Pero no pudo ser. En 2012, Eurohypo, su principal acreedor, puso en marcha la ‘operación Copérnico para liquidar la mayoría de los edificios de la promotora. Entre ellos, el de Estébanez Calderón que, como otros activos, acabó en mano de los fondos Värde y Anchorage.

Ambos fondos llegaron incluso a poner en marcha la demolición, y se lo adjudicaron a Alza Real Estate. Y todavía lo mantiene en su página web, aludiendo a la deemolición integral de edificio de 8 plantas sobre rasante y 4 sótanos, clausura de instalaciones, investigación de red de saneamiento, despeje y retirada de mobiliario.

Ahora, será Colonial la que decida los pasos a dar sobre el inmueble adquirido a los fondos. La inmobiliaria controlada por el Grupo Villar buscará con la compra levantar un edificio de oficinas en la zona prime de Madrid.

Algo singular que incorpore las últimas tecnologías e innovación en materiales y contará con las certificaciones y de sostenibilidad más prestigiosas. Ofrecerá un total de 10.500 metros cuadrados de superficie sobre rasante, repartidos en plantas que permitirán obtener una elevada eficiencia de espacios, así como la certificación energética Leed Gold.

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