miércoles, 21 febrero 2024

‘En las casi 200 comunidades que administramos no ha llegado ni un solo euro del plan de ayuda’

Lorca, Murcia. Han pasado ya catorce meses del terremoto que asoló Lorca, y las quejas por el retraso de las prometidas ayudas resuenan con fuerza. Uno de los colectivos más implicados en el proceso de rehabilitación de la ciudad, pero que menos ha llenado las páginas de la prensa, ha sido el de los administradores de fincas, profesionales que han coordinado desde el primer día los trabajos de urgencia.

Para conocer la situación actual de las comunidades de propietarios lorquianas entrevistamos a Iván Gea y Berta Notario, administradores que, junto a los empleados de sus oficinas, han trabajado con jornadas maratonianas desde el día siguiente al terremoto pese a las dudas sobre la estabilidad de los inmuebles donde se ubicaban sus despachos y las noticias de familiares y amigos que les alertaban sobre la llegada de hipotéticas nuevas réplicas.

Tras el terremoto, ¿cuál fue la primera medida de urgencia que tomaron los administradores de fincas en las comunidades de propietarios?

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La primera medida de urgencia, el día inmediatamente siguiente a la catástrofe, fue intentar contactar con el Consorcio de Compensación de Seguros con el fin de poder dar el parte de siniestro. Conforme a la Ley de Contrato de Seguro, teníamos siete días para dar el necesario parte y en esos momentos era complicadísimo acceder al Consorcio.  Tras varios días donde apenas habíamos conseguido dar un par de decenas de partes de siniestro, nos aclararon que el plazo de siete días se ampliaba sin fecha tope determinada, por lo que pudimos terminar de dar de alta los partes con cierta tranquilidad.

A parte de esa medida de urgencia de carácter  administrativo, a partir del tercer o cuarto día  los vecinos empezaron a querer volver a sus viviendas por lo que comenzó una nueva fase en la que nuestros clientes requerían de la presencia de operarios que retiraran los elementos de peligro (escayolas agrietadas , tabiquerías desprendidas, piezas de mármol o granito con riesgo de caída…) o de técnicos cualificados que coordinaran el apuntalamiento de elementos estructurales.

Como no podía ser de otra manera, los copropietarios nos pedían ayuda con el fin de poder resolver esta encrucijada. Y eso hicimos. Durante semanas, y a la vez que atendíamos la avalancha de llamadas y visitas, salimos a recorrer la ciudad visitando edificio por edificio, analizando la situación, intentando traer cuadrillas de operarios que pudieran hacernos esos trabajos de retirada de elementos de peligro y el desescombro de los zaguanes de entrada, así como conseguir que algún arquitecto dirigiera medidas de apuntalamiento de emergencia en edificios con daños estructurales. No es una cuestión menor el tener en cuenta que en esos momentos, las empresas de servicio con las que trabajábamos habitualmente, así como, los arquitectos de la ciudad estaban totalmente desbordados e inaccesibles.

¿En qué estado estaban los seguros de las comunidades? ¿Ha habido problemas de inexistencia de seguros o infraseguros?

Teniendo en cuenta que el terremoto afectó al 100% de los edificios del casco urbano de la ciudad, ha habido pocos problemas, ya que el Consorcio ha computado los capitales de continente de las viviendas aseguradas, por lo que la suma del valor del continente de las mismas, añadidas al valor del continente del seguro comunitario, ha despejado las dudas normalmente sobre si la valoración del inmueble era correcta.

Los mayores problemas se han centrado en edificios donde una gran mayoría de vecinos se apoyaba en la tenencia del seguro de la comunidad, y posteriormente se ha determinado que el capital asegurado no era suficiente. Hay que tener en cuenta que muchos seguros contratados a finales de los 90 o principios del 2000 se iban actualizando conforme al IPC, y dicho incremento no ha sido suficiente. Por ello, recomendamos encarecidamente que se realice una tasación profesional de los valores que deben tener los inmuebles.

¿En la tramitación de expedientes por siniestro se han encontrado con problemas

Desgraciadamente el Consorcio de Compensación de Seguros tampoco estaba preparado para una catástrofe de esta índole, y el interlocutor que eligieron no tenía poder alguno,  por lo que quisieron tratar este siniestro como cualquier otro. Fue un grave error que nos ha perjudicado a  los administradores y, por ende, a las comunidades, ya que nos encontramos con que decenas de peritos buscaban, casi exigían, quedar contigo para hacer la primera visita prácticamente a la vez. En el futuro se debe prever cómo coordinar este tipo de siniestros.

No obstante, el trabajo de los administradores ha sido fundamental. En una reciente reunión con los dirigentes del Consorcio les planteamos qué hubiera sucedido si la tramitación de un siniestro como éste lo hubieran realizado grupos de vecinos. Ninguno de los presentes pudo, ni quiso, imaginarse la situación, pero lo cierto es que habría sido un desastre administrativo.

¿Qué nos pueden comentar sobre el retraso en la recepción de las ayudas oficiales?

Actualmente, 14 meses después del terremoto, en las casi 200 comunidades de propietarios que gestionan nuestras dos oficinas, no ha llegado ni un solo euro del plan de ayudas aprobado. Un dato objetivo y demoledor.

Sí que es cierto que hasta que no se cierran los expedientes tramitados por el Consorcio, no se activa el expediente de Ayudas, por lo que parte del retraso tiene cierta justificación, pero no es menos cierto que en las diferentes reuniones mantenidas con los responsables de la Consejería de Vivienda se les ha ofrecido nuestra colaboración a la hora de adoptar medidas legales para la concesión y tramitación de las ayudas, y desgraciadamente no nos han tenido en cuenta para nada. No han querido ni preguntar.

No olvidemos que no hay nadie más legitimado que los administradores de fincas para saber qué demandan las comunidades de propietarios. Si un representante del colectivo de los administradores no puede estar en la  toma de decisiones que afectan directamente a nuestro día a día, siempre se adoptarán medidas sesgadas.

El domingo después del terremoto los administradores de fincas de la ciudad nos reunimos con un grupo de concejales del ayuntamiento con el objetivo de coordinar esos trabajos de urgencia. Lo que no nos comentaron es que una semana después empapelarían la ciudad diciendo poco menos que los vecinos no fueran al Ayuntamiento en busca de ayuda técnica y que contactaran con su administrador de fincas. En definitiva nosotros ayudamos a los servicios municipales, pero a la inversa no sucedió.

¿Cuál es el estado actual de los edificios y cuáles son las medidas técnicas que se están llevando a cabo en su reconstrucción?

Un porcentaje bastante alto de edificios que tenían un seguro adecuado ya han sido reparados, o están en plena reparación. En este sentido, en una gran mayoría de casos se han seguido los consejos que arquitectos e ingenieros han ido promulgando.

Los grandes daños personales que ha provocado el terremoto han sido fundamentalmente por elementos no estructurales, es decir, cornisas, petos de las terrazas, así como en general cualquier elemento decorativo de fachadas, y en menor medida de los zaguanes de entrada a las escaleras. Partiendo de esa base, al reparar el inmueble se ha tenido muy en cuenta:

– No reconstruir los petos de la terraza, sustituyéndolos por barandillas. En algunos casos, se han sustituido aunque no estuvieran especialmente dañados.

– Eliminar cualquier elemento decorativo que no estuviera perfectamente anclado a la fachada.

– En algunos casos se han sustituido panales de ladrillo caravista en fachada, por un pintado o enlucido.

– En los zaguanes, se han sustituido techos de escayola continua por pladur o escayola desmontable.

– Entradas que tenían aplacado de mármol, granito, plaqueta o similar hasta el techo, se han sustituido por pintura o por aplacado a media altura, enluciendo el resto hasta el techo.

¿Tras esta experiencia qué medidas de actuación se deberían concretar para resolver los problemas que sobre el terreno han surgido?

Esta pregunta necesita prácticamente un libro para ser contestada. Consideramos que algunas de las grandes líneas de actuación deberían centrarse en una mayor coordinación entre el Consorcio de Compensación de Seguros y los administradores de fincas para coordinar las actuaciones  y en la creación de mecanismos para flexibilizar la Ley de Propiedad Horizontal en situaciones de catástrofes naturales, especialmente en lo relativo a las formalidades de citaciones, actas, notificaciones, etc.

Desde el primer momento, y pese a sentirnos injustamente infravalorados por algunos vecinos, los administradores hemos intentado priorizar los inmuebles que tenían daños graves, aunque haya supuesto el descontento de aquellos vecinos con viviendas con daños leves. Es una manifestación de que una catástrofe es incontrolable, especialmente si no partes de un manual en el que guiarte.

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