Los escasos argumentos de Realia para refinanciar su deuda promotora

Madrid. La de Realia es otra de esas refinanciaciones que están ahí, sin solucionarse definitivamente y sin que trascienda nada de lo que se está moviendo en torno a ella, como pasaba con la de Reyal Urbis, hasta que hace dos semanas todo se fue al garete y el grupo de Rafael Santamaría tuvo que acogerse a la Ley Concursal para ganar tiempo y evitar ya la quiebra financiera que estaba a punto de solicitar uno de los grandes bancos acreedores.

En el caso de Realia –promotora controlada por la constructora FCC y por Bankia, entidad intervenida por el FROB desde hace cinco meses–, queda mes y medio para que venza el plazo para devolver 820 millones correspondientes al préstamo de la actividad promotora, y desde la empresa se sigue insistiendo en lo mismo que vienen señalando desde hace más de un año, que “Realia continúa avanzando en las negociaciones con varias entidades financieras con el fin de alcanzar un acuerdo para renegociar la deuda con vencimiento en Diciembre 2012 correspondiente a la actividad de promoción residencial, optimizando así la estructura financiera de la compañía”. Y se acabó.

Nada se dice del problema que supone en esa refinanciación el hecho de que uno de los socios esté intervenido, ni de la incertidumbre relativa a los condicionantes recogidos en el Memorando de la ‘troika’ acerca de estas prácticas bancarias de patada hacia delante para ver qué pasa.

Porque si los socios de esa ‘troika’ analizan fríamente los datos de la actividad promotora de Realia, los argumentos para refinanciar esos 820 millones son como poco discutibles. No hay más que coger las cuentas de los resultados correspondientes al cierre del tercer trimestre, recién presentados, para ver cómo esa actividad no tiene viso alguno de tirar hacia adelante a corto y medio plazo.

Es más, su capacidad para generar ingresos por la vía promotora lleva camino de agotarse como lo demuestran esas preventas, correspondientes a las futuras entregas de viviendas. Hace un año, el stock de estas preventas era de 111 viviendas y ahora es tan solo de 65. O lo que es lo mismo, solo hay 13,6 millones de ingresos futuros. Y eso contando con que todas las ventas se lleven a buen término.

Una reducción del stock que se deriva de la dificultad para vender en los tiempos que corran, aunque algunos quieran ver ‘brotes verdes’ donde no lo hay en absoluto. Entres enero y septiembre, Realia solo ha sido capaz de colocar 85 pisos, apenas diez cada mes. Casi un 42% menos que en 2011. Un aspecto que no sería tan malo si lo que quedara por vender no fuera excesivo, pero sí lo es. Siguen siendo casi 1.000 viviendas las que están en el mercado y la demanda para su compra o no existe o no le dan financiación para hacerlo, que para el caso es lo mismo.

 

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