Las ayudas para facilitar la compra de vivienda pueden reducir la barrera del ahorro inicial, pero su eficacia depende también de la oferta disponible. SOMRIE plantea esta advertencia ante la línea de financiación de 10.000 millones de euros anunciada por el Gobierno. La compañía defiende combinar el apoyo a los compradores con nuevas promociones, rehabilitación y agilización de los procedimientos urbanísticos.
El desequilibrio entre creación de hogares y viviendas terminadas se situó entre 400.000 y 450.000 unidades durante 2022-2024, según el Banco de España citado en la nota. En ese contexto, el comprador puede disponer de más financiación y seguir encontrando una oferta limitada. SOMRIE advierte de que una mayor competencia por los inmuebles disponibles podría trasladar parte del efecto de las ayudas a los precios.
La propuesta sitúa la seguridad jurídica, la planificación urbanística estable y la colaboración entre administraciones y agentes privados entre las condiciones para ampliar el parque residencial. Los plazos prolongados pueden encarecer proyectos y retrasar su comercialización. Para SOMRIE, actuar simultáneamente sobre capacidad de compra y oferta permitiría que las ayudas se traduzcan en oportunidades de acceso a precios asequibles.
Datos relevantes
- El Banco de España, en su Informe Anual 2024, estimó que el diferencial acumulado entre la creación neta de hogares y la construcción de viviendas terminadas se situó entre 400.000 y 450.000 unidades en España durante el periodo 2022-2024.
- El organismo señaló, además, que cinco provincias —Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga— concentraban algo más de la mitad de este desajuste.
- Según el Banco de España, a finales de 2024, adquirir una vivienda media requería el equivalente a 7,2 años de renta bruta anual de un hogar mediano.
- Además, aproximadamente tres de cada cuatro hogares que viven de alquiler no disponían de ahorro suficiente para afrontar los gastos iniciales de la compra de una vivienda media en su municipio o tendrían que destinar más del 35 % de sus ingresos netos al pago de la hipoteca.
- El paquete de medidas anunciado por el Gobierno contempla también actuaciones dirigidas a ampliar la oferta, entre ellas 280 millones de euros en avales para impulsar la construcción industrializada y 400 millones destinados a proveedores de vivienda social.
MiniFAQs
¿Por qué las ayudas a la compra podrían trasladarse a los precios?
Según SOMRIE, cuando la oferta es limitada, aumentar la capacidad de compra puede intensificar la competencia entre compradores por las viviendas disponibles. En ese escenario, parte del efecto de las ayudas podría quedar absorbido por los precios. Por ello, la compañía considera necesario acompañar la financiación con construcción de nuevas viviendas, rehabilitación e incorporación de inmuebles al mercado.
¿Qué medidas propone SOMRIE para ampliar la oferta residencial?
La compañía defiende agilizar los procedimientos urbanísticos y administrativos, garantizar una planificación estable y facilitar la colaboración entre administraciones y agentes privados. También plantea impulsar nuevas promociones, rehabilitar e incorporar inmuebles al mercado. Su objetivo es reducir retrasos y costes que pueden comprometer la viabilidad de los proyectos, especialmente de aquellos que buscan ofrecer viviendas a precios más ajustados.
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Facilitar la financiación y ampliar la oferta son dos actuaciones complementarias para mejorar el acceso a la vivienda.
400.000 viviendas de déficit y 10.000 millones en ayudas: el desequilibrio que amenaza el acceso a la compra, según SOMRIE
El pasado 6 de octubre, el Gobierno anunció una línea de financiación de 10.000 millones de euros para facilitar la compra de la primera vivienda, con préstamos de hasta 50.000 euros sin intereses gestionados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). La medida busca ayudar a quienes pueden asumir una hipoteca, pero encuentran dificultades para reunir el ahorro necesario para afrontar la entrada. Para SOMRIE, esta iniciativa debe integrarse en una estrategia más amplia que aborde los desequilibrios del mercado residencial y la falta de vivienda disponible a precios asequibles.
El Banco de España, en su Informe Anual 2024, estimó que el diferencial acumulado entre la creación neta de hogares y la construcción de viviendas terminadas se situó entre 400.000 y 450.000 unidades en España durante el periodo 2022-2024. El organismo señaló, además, que cinco provincias —Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga— concentraban algo más de la mitad de este desajuste.
Las dificultades también se reflejan en el esfuerzo económico que exige la compra. Según el Banco de España, a finales de 2024, adquirir una vivienda media requería el equivalente a 7,2 años de renta bruta anual de un hogar mediano. Además, aproximadamente tres de cada cuatro hogares que viven de alquiler no disponían de ahorro suficiente para afrontar los gastos iniciales de la compra de una vivienda media en su municipio o tendrían que destinar más del 35 % de sus ingresos netos al pago de la hipoteca.
Más capacidad de compra, pero también más vivienda disponible
“Facilitar la financiación es una medida positiva porque permite que personas con capacidad económica para comprar puedan superar la barrera del ahorro inicial. Sin embargo, el acceso a la vivienda no depende únicamente de cuánto puede financiar un comprador, sino también de cuántas viviendas hay disponibles y a qué precio se comercializan”, señala Enric Jiménez, CEO de SOMRIE.
En mercados donde la oferta es limitada, un aumento de la capacidad de compra puede intensificar la competencia entre compradores si no va acompañado de más vivienda disponible. En ese escenario, parte del efecto de las ayudas podría verse absorbido por los precios, reduciendo su impacto sobre la asequibilidad. Ampliar el parque residencial mediante la construcción de nuevas viviendas, la rehabilitación y la incorporación de inmuebles al mercado resulta clave para que estas medidas tengan un efecto real sobre el acceso a la vivienda.
“Para que estas ayudas se traduzcan en oportunidades reales, necesitamos un entorno que aporte seguridad jurídica y facilite el desarrollo de nuevas promociones. No basta con ayudar a comprar; también hay que favorecer que lleguen más viviendas al mercado en condiciones viables”, añade Jiménez.
En este sentido, la agilización de los procedimientos urbanísticos y administrativos constituye una de las prioridades. La prolongación de los plazos de tramitación puede incrementar los costes de los proyectos, retrasar la llegada de nuevas viviendas al mercado y comprometer la viabilidad de determinadas promociones, especialmente las que buscan ofrecer precios más ajustados. Reducir estos tiempos, garantizar una planificación urbanística estable y facilitar la colaboración entre las administraciones y los agentes privados permitiría acelerar el desarrollo residencial.
El paquete de medidas anunciado por el Gobierno contempla también actuaciones dirigidas a ampliar la oferta, entre ellas 280 millones de euros en avales para impulsar la construcción industrializada y 400 millones destinados a proveedores de vivienda social. Para SOMRIE, estas iniciativas deben formar parte de una planificación a medio y largo plazo que responda a las necesidades de cada territorio.
“El objetivo debe ser que más personas puedan acceder a una vivienda sin que las ayudas pierdan eficacia por la presión sobre los precios. Para conseguirlo, es imprescindible actuar tanto sobre la capacidad de compra como sobre la oferta disponible”, concluye el CEO de SOMRIE.
