Los efectos del cambio climático están impactando de forma creciente en el sector de la construcción, especialmente en ámbitos críticos como las infraestructuras de transporte. La intensificación de fenómenos meteorológicos extremos obliga a replantear los modelos tradicionales de planificación, incorporando nuevas variables que permitan garantizar la seguridad, la durabilidad y la operatividad de estas redes.
La necesidad de anticipar riesgos se traduce en la incorporación de criterios de resiliencia climática desde las fases iniciales de diseño. En este contexto, el análisis de la movilidad y su adaptación a escenarios futuros permite identificar vulnerabilidades y optimizar soluciones frente a inundaciones, lluvias intensas o episodios de calor extremo.
Este cambio de enfoque está empezando a trasladarse de forma progresiva a la planificación de infraestructuras de transporte. Cada vez más proyectos incorporan análisis de vulnerabilidad climática, escenarios de evolución del clima y evaluaciones de riesgo, consolidando una nueva cultura técnica orientada a infraestructuras más resilientes y adaptadas a un entorno cambiante.
Datos relevantes
- Los fenómenos meteorológicos extremos están provocando un impacto económico creciente en Europa.
- los eventos climáticos extremos han generado más de 822.000 millones de euros en pérdidas económicas en la Unión Europea desde 1980, con daños que en los últimos años se sitúan entre 40.000 y 50.000 millones de euros anuales.
- Las infraestructuras de transporte figuran entre los sistemas más expuestos a estos impactos.
- Episodios de lluvias intensas, inundaciones o temperaturas extremas afectan directamente a carreteras, redes ferroviarias y sistemas de movilidad, con interrupciones del servicio, daños estructurales y elevados costes de reparación.
- En España, este debate ha ganado relevancia en los últimos años tras diversos episodios de temporales que han afectado a carreteras, redes ferroviarias y otras infraestructuras estratégicas.
MiniFAQs
¿Por qué es necesario rediseñar las infraestructuras de transporte frente al cambio climático?
Las infraestructuras han sido diseñadas tradicionalmente en base a condiciones climáticas pasadas, lo que ya no resulta válido ante el aumento de fenómenos extremos. Incorporar escenarios futuros permite anticipar riesgos, reducir daños y evitar costes de reconstrucción, garantizando la seguridad y continuidad del servicio en redes clave como carreteras o ferrocarriles.
¿Qué implica integrar la resiliencia climática en el diseño de infraestructuras?
Implica analizar el territorio, evaluar riesgos y adaptar las soluciones constructivas para que funcionen en condiciones más exigentes. Esto incluye considerar inundaciones, temperaturas extremas o lluvias intensas desde el inicio del proyecto, permitiendo desarrollar infraestructuras más seguras, eficientes y preparadas para el futuro sin necesidad de grandes inversiones adicionales.
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Adaptar las infraestructuras al clima futuro es ya una necesidad estratégica.
El cambio climático obliga a rediseñar las infraestructuras de transporte según Cinesi
Los fenómenos meteorológicos extremos están provocando un impacto económico creciente en Europa. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), los eventos climáticos extremos han generado más de 822.000 millones de euros en pérdidas económicas en la Unión Europea desde 1980, con daños que en los últimos años se sitúan entre 40.000 y 50.000 millones de euros anuales.
Las infraestructuras de transporte figuran entre los sistemas más expuestos a estos impactos. Episodios de lluvias intensas, inundaciones o temperaturas extremas afectan directamente a carreteras, redes ferroviarias y sistemas de movilidad, con interrupciones del servicio, daños estructurales y elevados costes de reparación. Según la EEA, las inundaciones y las tormentas concentran una parte significativa de las pérdidas económicas asociadas a fenómenos climáticos extremos en Europa, lo que sitúa las redes de transporte entre los elementos más vulnerables.
“Durante mucho tiempo las infraestructuras se han diseñado pensando en las condiciones climáticas del pasado. Hoy sabemos que es necesario incorporar escenarios climáticos futuros para garantizar su seguridad y su funcionamiento”, explica Ana Solá, directora de Cinesi, consultoría de movilidad y transporte sostenibles.
Anticipar riesgos en la planificación de infraestructuras
Diversos informes europeos señalan que integrar criterios de adaptación climática en el diseño de infraestructuras permite reducir riesgos y costes futuros, al evitar daños y reconstrucciones derivados de fenómenos meteorológicos extremos. En esta línea, la Estrategia de Adaptación al Cambio Climático de la Unión Europea destaca la necesidad de incorporar la resiliencia climática en la planificación de infraestructuras y servicios esenciales.
Este enfoque está empezando a trasladarse de forma progresiva a la planificación de infraestructuras de transporte. Cada vez más proyectos incorporan análisis de vulnerabilidad climática, escenarios de evolución del clima y evaluaciones de riesgo para identificar cómo fenómenos como inundaciones, lluvias intensas o episodios de calor extremo pueden afectar al funcionamiento de las redes de movilidad.
En España, este debate ha ganado relevancia en los últimos años tras diversos episodios de temporales que han afectado a carreteras, redes ferroviarias y otras infraestructuras estratégicas. Se estima que las inundaciones registradas en 2024 en Valencia ocasionaron daños por un valor aproximado de 10.700 millones de euros, sin contabilizar las pérdidas humanas ni los daños personales. En este contexto, diferentes administraciones y organismos públicos están impulsando estudios específicos para analizar la vulnerabilidad de las redes de transporte frente al cambio climático.
Un caso práctico: la Via Verda de Collegats
Un ejemplo reciente de cómo integrar criterios de adaptación climática en el diseño de infraestructuras es el proyecto de la Via Verda de Collegats, redactado por Cinesi para el Ayuntamiento de La Pobla de Segur. Durante el desarrollo del proyecto ejecutivo se detectó que parte del trazado previsto se encontraba en zona inundable para un periodo de retorno de 100 años, lo que impedía implantar estructuras fijas como pasarelas o pequeños puentes según los criterios de seguridad hidráulica de la Agencia Catalana del Agua (ACA).
Ante esta situación, el diseño del itinerario se replanteó para adaptarlo a las condiciones del entorno. La solución adoptada integra el carril bici entre la carretera existente y el talud del río Noguera Pallaresa, garantizando la continuidad del recorrido mediante un trazado más estrecho pero protegido con una barandilla de seguridad.
“Integrar la resiliencia climática en el diseño de infraestructuras no siempre implica grandes inversiones adicionales. En muchos casos se trata de analizar el territorio y adaptar las soluciones para que funcionen también en escenarios climáticos más exigentes”, afirma Solá.
