Madrid busca sacar mayor provecho geotérmico a su acuífero de de 2.600 km2

La búsqueda de los expertos por buscar fuentes alternativas de energía continúa sin descanso, aunque los avances resultan complicados. Así, sin ir más lejos, quizá pocos sepan que Madrid se asienta sobre un acuífero de 2.600 kilómetros cuadrados del que no se obtienen todos los potenciales beneficios. Con los adecuados aprovechamientos geotérmicos se podría producir calor en invierno y frío en verano, pero la normativa y la falta de infraestructuras impiden que se incida en esta vía energética alternativa.

Algo se ha hecho. La capital cuenta con una de las mayores instalaciones geotérmicas residenciales de Europa, con más de 500 kilovatios de potencia instalada que permite emitir 19 veces menos C02 que un inmueble convencional. Pero es solo el inicio de lo que podría llegar a lograrse.

Las bombas de calor geotérmicas, tienen además carácter reversible, con lo que pueden calentar y enfriar haciendo uso de las aguas subterráneas, como ya ocurre en países como Islandia. Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) la producción de energía renovable, a partir de bombas de calor geotérmicas en 2015 en España, fue de 23,4 Kilotoneladas equivalentes de petróleo.

Este tipo de aprovechamientos ayudarían a reducir el consumo de energía del sector residencial -una de las principales fuentes de gasto energético en España- y emisiones de CO2, que en 2016 ascendió en España hasta las 80.461 tep (tonelada equivalente de petróleo), un 18,5% del total de consumo de energía final, según Eurostat.

Al menos existen dos sistemas de climatización geotérmica. Cerrado (con circuitos estancos) y abierto, que bombea el agua y la devuelve nuevamente al acuífero mediante bombas de calor.

Las bombas de calor aprovechan la estabilidad térmica del subsuelo poco profundo (perforaciones de 50 a 200 metros de profundidad) para suministrar frío o calor, pero su uso no se ha generalizado por la fuerte competencia del gas natural ha apuntado el ingeniero.

Esta clase de aprovechamientos del acuífero representan un uso no consuntivo de agua subterránea -cuando el líquido se devuelve al acuífero-, aunque debido al intercambio térmico el agua regresa con una temperatura diferente.

Además, hay que tener en cuenta que España es un ejemplo típico de infrautilización de aguas subterráneas, ya que hace tiempo la política hídrica española apostó por la construcción de embalses, y el acuífero, tras la perforación de varios pozos, apenas se utiliza en tiempos de sequía.

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