Al final, parece que la falta de entendimiento inicial entre el Gobierno central y los nuevos responsables políticos, tanto del Ayuntamiento de Valencia como de la Generalitat Valenciana, empieza a superarse.
Han sido muchos los desencuentros habidos en torno a mil y una controversias urbanísticas relacionadas con las dispares formas de entender el modo de hacer en esta materia, pero da la sensación de que, en las últimas semanas, la cordura ha empezado a imponerse en estas relaciones. No podía ser de otra manera.
Eso al menos parece desprenderse de la salida que se ha dado a la paralización en la que, por culpa de las discrepancias, se había producido con la reforma del Bienn de Interés Cultural (BIC) del Palacio del Temple, en la capital valenciana.
Así, la Delegación del Gobierno ha renunciado a construir el sobreelevado que preveía en el Palacio del Temple, y el Ayuntamiento de Valencia permitirá la continuación de las obras de rehabilitación del edificio. Este es el objetivo del acuerdo alcanzado para que estas obras de rehabilitación y reforma finalicen en el menor tiempo posible, aproximadamente en un año.
Tras el acuerdo, el alcalde Joan Ribó explicaba que el sobreelevado que pretendía acometer el Gobierno central alteraba el mencionado BIC y modificaba sustancialmente un elemento patrimonial clave, de los más significativos de Valencia.
Es la razón por la que el consistorio de la Ciudad del Turia decretó la suspensión parcial de las obras del Temple, concretamente de los trabajos de construcción de un edificio recayente a la calle Mestres que sobrepasaba la altura de la cornisa de Palau.
Tras la renuncia del Ministerio de Hacienda a llevar a cabo ese modificado sobre BIC, el Ayuntamiento se ha comprometido a tramitar las preceptivas licencias y demás documentos en el menor tiempo posible para la construcción del resto del edificio, que albergará servicios administrativos y permitirá la protección de los restos arqueológicos encontrados durante la rehabilitación.
El delegado del Gobierno en funciones, Juan Carlos Moragues, también se manifestaba satisfecho por la continuación del proyecto de obra del monumento, que volverá a ser la sede de la Delegación de los Gobierno, y recordaba cómo la paralización de las obras durante los primeros años fue debida a la aparición de restos arqueológicos.
