Primero fue el magnate estadounidense Sheldon Adelson el que, hace dos años, puso pies en polvorosa del proyecto Eurovegas. Y ahora, otro millonario, en este caso chino, Wang Jianlin, ha sido el que, después de un sinfín de tiras y aflojas, ha decidido no acometer la reforma del Edificio España.
Entre ambas renuncias, un dato no precisamente baladí, Adelson no puso un euro y a Jianlin la marcha atrás le ha salido por la módica cantidad de 265 millones de euros. Los que pagó en julio de 2014 al Banco Santander. Y que ahora tratará de recuperar, si no todo -será casi imposible – sí parte, vendiendo el inmueble a algún inversor interesado.
La operación de venta, sin duda, no resultará fácil, a la vista de los mil y un imponderables que la reforma de este edificio protegido conlleva, y que en este año y medio han podido comprobar los responsables de la filial española de Wanda Group. Empresa que ya ha iniciado los trámites para su disolución con el despido de los primeros de los cerca del medio centenar de empleados con los que contaba.
Aunque hace unas semanas, el tira y afloja entre Wanda y el Ayuntamiento de Madrid parecía haber llegado a un punto de entendimiento, con la aceptación del grupo chino de las condiciones impuestas por el consistorio para llevar a cabo la reforma, manteniendo intacta la fachada, finalmente ha entendido que esa solución resultaba demasiado costosa. Dando así carpetazo al tema.
Tras diversos estudios, Wanda había llegado a la conclusión de que la opción más segura y viable era desmantelar de forma controlada esas fachadas para volver a levantarlas con materiales idénticos pero nuevos y de mejor calidad.
En un último intento de desatascar el desencuentro con el Ayuntamiento, los responsables de la filial de Wanda buscaron la intermediación directa de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ante la alcaldesa Manuela Carmena, pero resultó infructuosa ante la negativa del consistorio a cambiar su postura de que la fachada no se tocaba bajo ningún concepto.
El grupo chino había comprado el Edificio España con la intención de rehabilitarlo y reformar su interior con un ambicioso proyecto. La idea era que el inmueble, que lleva una década sin uso, albergara en su interior un hotel, apartamentos de lujo y un centro comercial.
