Un millón de euros para lavar la cara al centenario Ayuntamiento de Santander

Casi un millón de euros y cuatro meses de obras servirán para lavar la cara al centenario Ayuntamiento de Santander. El edificio que alberga la sede consistorial de la capital cántabra suma dos construcciones casi idénticas, pero con una antigüedad de 60 años entre una y otra.

La de 1907 y la posterior, inaugurada en 1967, levantada sobre el solar que, tras su derribo en 1936, había dejado vacante la antigua parroquia de San Francisco de Asís, que hasta entonces estaba adosada al Ayuntamiento en su fachada Este.

El edificio consta de 3 plantas y bajo-cubierta. Sus fachadas son muros de carga de piedra labrada. La estructura portante se conforma en la parte antigua mediante forjados sobre muros de carga interiores y fachadas, y con una combinación de estos con pilares en la zona ampliada en 1967, lo que permite diafanizar el gran espacio central de operaciones rematado por un gran lucernario cenital.

En el edificio antiguo, la actuación contempla la rehabilitación de la cubierta, mediante la limpieza de todas las cerchas metálicas aplicando un tratamiento contra la oxidación y proyectando posteriormente mortero ignífugo para dotar a la estructura metálica de una protección contra el fuego.

Se desmontarán las placas de pizarra y la impermeabilización actual a base de tela asfáltica; se llevará a cabo una revisión de toda la estructura de madera (tillado y viguetas) sustituyendo aquellas zonas que se encuentren dañada; se colocará un nuevo aislamiento así como una nueva impermeabilización; y se instalará un nuevo acabado de cubierta a base de placas de zinc.

En el forjado del suelo bajocubierta, que se trata de un espacio inutilizable al no permitirlo la altura a la que se encuentran los tirantes de las cerchas metálicas de cubierta, lo que se propone en el proyecto es rellenar los encuentros entre la rasilla y la vigueta metálica con mortero de arlita.

En cuanto a la parte más reciente, está proyectada la rehabilitación de la cubierta puesto que se trata de la parte más dañada y con mayores patologías, lo que, unido a una mala solución estructural en cuanto a su diseño, hace necesario su demolición y la construcción de una nueva cubierta.

La nueva cubierta tendrá una estructura metálica sobre la que se colocará un nuevo aislamiento, así como una nueva impermeabilización. También se instalará un nuevo acabado de cubierta a base de placas de zinc.

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