Bankinter se empecina en que hay demanda solvente para comprar 400.000 viviendas

Podría. Es el tiempo verbal del que más tiran los estudios inmobiliarios de todo sesgo y condición que suelen publicarse cada cierto tiempo, y que entraña una base de credibilidad de una solidez muy endeble. En esa línea se enmarca el último informe, el realizado por Bankinter.

También, como otros, hay que ponerlo en cuarentena, ya que, aunque revisa a la baja -por encima del 12% las previsiones realizadas en febrero, de que en 2016 se iban a demandar 450.000 viviendas, para dejarlas en algo menos de 400.000-, lo hace ahora, cinco meses después, echando mano de las mismas razones que utilizaba entonces para fundamentar las conclusiones.

Las que no valían, ni tampoco valen ahora. «La mejora en el empleo, los reducidos costes de financiación y el mayor atractivo de la vivienda como inversión frente a otras alternativas serán catalizadores de la demanda, que crecerá de forma moderada hasta situarse en un nivel ligeramente superior a 400.000 viviendas en 2016», apuntan en la entidad financiera.

Tres razones de poco peso, pues la mejora en el empleo, como sucede todos los veranos, obedece a una mera estacionalidad, carente de respaldo suficiente como para que los contratados -que en su mayoría serán despedidos cuando acabe la temporada alta estival – puedan, ni por asomo, plantearse en comprar casa.

Lo mismo sucede con los tipos de financiación. Razón, tampoco de mucho peso, cuando, primero Estados Unidos -antes de que acabe el verano – y, después, la Unión Europea van a comenzar a subir los tipos de interés.

Y, lo mejor de todo, no solo se van a demandar 400.000 viviendas en 2016, sino que, además, lo van a hacer con subidas del 4%. ¿En base a qué? Pues a que «el comportamiento moderadamente positivo de la demanda está permitiendo que los precios se estabilicen. La tasa interanual muestra un incremento de +1,5% y acumula ya 4 trimestres consecutivos de tendencia alcista, por lo que reiteramos la idea expresada en nuestro anterior informe del mercado inmobiliario: el ajuste de los precios ha concluido y 2015 será el año de la estabilización previa al repunte». Y, si no sucede así, pues no pasa nada.

A veces, casi siempre, tras la lectura de estos informes uno tiene la sensación de que el análisis de la demanda carece de todo fundamento, y que únicamente se realizan para hacer ver a los inversores de la necesidad de que estamos otra vez ante un negocio que se aventura de lo más boyante para los próximos.

Y comentarios del tipo «consideramos que la mejor alternativa es la compra de activos inmobiliarios localizados en ubicaciones ‘prime’ de las grandes ciudades y centros turísticos, con un objetivo de rentabilidad neta en el entorno del 3% y un horizonte de inversión mínimo de 3 a 5 años», vienen a corroborarlo.

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