Los trasteros de la discordia del Instituto de la Vivienda de Madrid (Ivima)

La Comunidad de Madrid lleva tres lustros, por un error suyo, sin cobrar los trasteros anejos a la vivienda adquiridos por varias decenas de propietarios de viviendas públicas, y ahora ha caído en la cuenta de que se deben pagar, y con efecto retroactivo.

Son propietarios que adquirieron sus pisos bajo la fórmula de propiedad diferida, por la que el propio Instituto de la Vivienda de Madrid (Ivima) aportaba la financiación, y nunca se les cobró por el trastero por un error administrativo ahora detectado por una auditoría realizada por los técnicos de Intervención.

Ante el error, el Ivima ha remitido cartas a las propietarios en las que se informa a los afectados de que su vivienda cuenta con un trastero como anejo inseparable y se ha comprobado que el valor de dicho cuarto trastero no ha sido abonado.

Por ello, añade la misiva, se va a incluir la superficie del citado trastero en la de la vivienda, algo que supondrá un incremento de los recibos de amortización. El Ivima también hace mención al hecho de que se producirá una actualización por las cantidades dejadas de abonar durante el tiempo del contrato hasta el total abono de las cantidades debidas.

Los afectados no dan crédito a que el Ivima ignorase hasta ahora esta circunstancia, teniendo en cuenta que en las escrituras de propiedad de su vivienda puede leerse que esta tiene como anejo inseparable un cuarto trastero. Se han equivocado de cabo a rabo, el trastero está registrado, y ahora nos lo quieren hacer pagar, es el sentir generalizado de los propietarios afectados.

A pesar de lo que trasciende entre líneas en la carta, desde el Ivima aseguran que todavía no hay nada decidido sobre la retroactividad del cobro, y que el recargo a aplicar no irá más de un máximo de cuatro euros al mes. Para la notificación de esta subida, el Ivima tiene previsto convocar a cada propietario para que firme un anexo al contrato de compraventa de la vivienda en el que ya consten estos trasteros.

Estas casas tienen su historia. Fueron entregadas en 1957 formando la Colonia Experimental de Villaverde Alto de la mano de la Obra Sindical del Hogar. Tras desaparecer la Obra Sindical, la gestión de las casas se la quedó el Instituto de la Vivienda. Los vecinos iban pagando una especie de alquiler con derecho a compra, el conocido como derecho diferido a la propiedad. En 1994, el IVIMA sacó a la venta las casas y la mayoría de los vecinos acabó comprando

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