Madrid. Una pequeña modificación en la tramitación que se está llevando a cabo en el Senado sobre la reforma del Real Decreto Ley sobre régimen jurídico de las cajas de ahorros le viene como anillo al dedo al ex presidente de Bankia, Rodrigo Rato.
Simplemente con rebajar de seis a cinco meses el plazo, el que fuera ministro de Economía bajo la presidencia del Gobierno de José María Aznar evitará tener que dar cuentas a la Asamblea General de Caja de Madrid de su gestión durante el último ejercicio ni responder a las preguntas que le pudieran formular.
Un límite que no existía en el Real Decreto original, de noviembre de 2010. Después, durante su paso por el Congreso, se fijó el plazo en seis meses, y, a última hora, en la tramitación en el Senado se redujo a cinco, como recoge el Diario de Sesiones del Senado, tras la enmienda introducida ‘in extremis’ por el Grupo Popular en la Cámara Alta.
Todo esto será posible porque se rebaja en ese mes el plazo legal marcado para que las cajas intervenidas, previa disolución acordada en la Asamblea, se conviertan en fundaciones. Así, el próximo 27 de noviembre, cuando se cumplan cinco meses desde la intervención de Bankia, todas las cajas y sus órganos de gobierno se disolverán automáticamente, cesando todos sus miembros.
Con la entrada en vigor el cambio legislativo, la entidad financiera madrileña, la antigua caja, quedará automáticamente disuelta antes del próximo mes de diciembre, evitando a Rato el engorro de rendir cuentas a la Asamblea, un órgano que el ex ministro tendría que haber convocado pero no lo ha hecho, ni siquiera para aprobar las cuentas.
