Banco malo, pero malo de verdad

Madrid. Si algo que costaba hace seis años 372.000 euros se ofrece ahora a partir de 33.000, todos entenderíamos que es un auténtico chollo. Pues si esta ganga ya está en el mercado también lo pueden estar, con esas rebajas, los millones de activos inmobiliarios que atesoran las entidades financieras y, en menor medida, los promotores.

Pues bien, a falta de tres días para que se conozcan las necesidades de capital de las entidades financieras españolas, de acuerdo con los cálculos realizados por la consultora Oliver Wyman todavía se sigue dando vueltas a los mismos. Y todo porque las entidades, conocedoras previamente de las cuentas, quieren amortiguar a la mínima expresión esas necesidades. ¿Cómo? Pues quitando al ‘banco malo’ toda su identidad, y valorando los activos al precio establecido con las provisiones obligadas por el Gobierno. Ni un euro menos.

Y, claro, en la Eurozona, como siempre andan con la mosca tras la oreja. No quieren que de nuevo les tomen el pelo y, además, ahora, tienen la sartén por el mango. O se reducen más los precios para que esa sociedad de gestión de activos sea rentable para los inversores que entren en ella o no habrá ayuda financiera.

El problema reside en que la repercusión de una bajada adicional de los precios no solo incidiría en las entidades ya rescatadas por el FROB, sino también en las restantes, supuestamente suficientemente saneadas y sin necesidades imperiosas de capital adicional.

Pero en el mercado, algunas de estas entidades nacionalizadas, como es el caso de Catalunya Caixa, ya han empezado a asumir que sus activos valen mucho menos de lo que, incluso con el descuento ya practicado con las provisiones, figuran en los libros.

De auténtico ‘banco malo’ son los pisos que esta entidad tiene en la localidad murciana de Fuente Álamo, donde el próximo 20 de octubre se va a subastar un lote de cincuenta viviendas con precios que parten de una puja mínima de 33.000 euros, precio irrisorio si lo comparamos con los 372.000 euros con un producto similar tenía meses antes de que estallara la burbuja inmobiliaria.

Para la subasta se ha buscado a una empresa estadounidense, Kennedy Wilson, que tras forrarse en su país tras la gestión de las hipotecas ‘subprime’ ha aterrizado en Europa con la misma intención. En Irlanda ya ha hecho varias operaciones y ahora quiere hacer lo mismo en España. Un dato, solo negocia compras con descuentos mínimos del 70%. Esto sí es un banco malo, lo demás ganas de marear de nuevo la perdiz.

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