sábado, 24 enero 2026
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¿Frío yo? Nunca: Cómo proteger tu casa ante la llegada de las bajas temperaturas

Madrid. Aunque la bajada de temperaturas propia de estas fechas no debería pillar desprevenido a nadie, muchos –por desidia o mala cabeza- no han puesto a punto los equipamientos de calefacción de sus viviendas, lo que no sólo les puede acarrear algún que otro resfriado y quebradero de cabeza sino también afectar seriamente a su bolsillo.

Además de tener a punto los equipamientos, no está de más seguir los consejos de Luis Sancho, director general de Tenders , para contribuir a disminuir el gasto en calefacción:

• Durante todo el día debemos evitar rebasar los 21 grados de temperatura en el interior de los hogares, ya que cada grado que consigamos bajar supone un ahorro de un 10%. Por la noche, se puede bajar la temperatura del termostato entre 2 y 3 grados.

• Abrir las persianas y visillos durante el día para dejar entrar la luz del sol. Al anochecer y con el fin de reducir la pérdida de calor, es mejor bajar las persianas y cerrar las cortinas.

• Hay que evitar cubrir los radiadores para no entorpecer la difusión del aire caliente.

• Cerrar las puertas de los dormitorios nos ayudará a evitar que se pierda el calor. Con ventilar las habitaciones durante 10 ó 15 minutos al día es suficiente para renovar el aire de la estancia ya que, si se incrementa este tiempo, se enfría en exceso el ambiente.

Sistemas de aislamiento

En cuanto a los formas de calentar una estancia, el director general de Tenders.es asegura que no existe un sistema de calefacción único, pues “no sólo varía mucho según el tipo, edad y espacio de la vivienda y de sus inquilinos, sino también de la zona geográfica en la que está situada. Además es muy importante el estado en que se encuentren los sistemas de aislamiento, si los hemos descuidado necesitaremos bastante más producción de calor para mantenerla caliente”.

Paredes: Cuantas más paredes externas tiene una casa, más riesgo existe de que se produzcan fugas de calor y de frío. Para muchos expertos, los ladrillos huecos siguen siendo el mejor aislante, aunque a día de hoy existen sistemas muy eficaces, como la instalación de una capa de corcho, fibra de vidrio o poliuretano.

Ventanas: Aunque el grosor de los muros es una de las partes más importantes en el aislamiento de un inmueble, otras partes de la casa que conviene cuidar para frenar la pérdida de calor son las ventanas. Una solución fácil y económica para cerrar herméticamente la vivienda son los burletes adhesivos. Con una pequeña reforma, podemos decantarnos por una solución mucho más eficaz y que a la larga nos ayudará a ahorrar: las ventanas de doble cristal o doble ventana o las ventanas de aluminio con rotura de puente térmico, que reducen hasta un 40% la pérdida de calor respecto al acristalamiento sencillo.

Techo: La superficie por la que más energía se pierde es por el techo, para evitarlo se puede optar por colocar láminas de fibra mineral, como lana de piedra o fibra de vidrio, o repasarlo con pinturas especiales que desvían el calor hacia otro punto.

Suelo: Si no contamos con mucho presupuesto y los suelos de nuestra casa son de baldosa o parquet, lo mejor es optar por el uso de alfombras, ya que ayudan a reducir la pérdida de energía calórica. Las moquetas son capaces de retener hasta un 12% más el calor de una habitación, aunque para muchos no son una opción por considerar que pueden contener sustancias alérgenas.
 
Sistemas de calefacción: de la chimenea al suelo radiante

Luis Sancho señala que los sistemas de calefacción han avanzado mucho en pocos años: “Además de las chimeneas y las mesas camilla con brasero (eléctrico, eso sí), muy comunes en las casas grandes o de ambientes rurales, existen otros elementos para calentar la vivienda como los radiadores, los sistemas de calefacción por aire y el suelo radiante, todos con sus pros y sus contras”.

La suciedad, el humo y la dificultad para igualar la temperatura en toda la vivienda son las principales desventajas de las chimeneas, mientras que los braseros eléctricos consumen mucho. En cuanto a las soluciones más actuales, los radiadores son una opción muy buena, ya que su forma de transmitir el calor hace que el ambiente sea muy agradable. El espacio disponible y el balance térmico resultante de cada ambiente determinan las características del radiador, así como sus dimensiones. En cuanto a los sistemas de calefacción por aire son de baja inercia térmica, es decir, que conservan el calor poco tiempo después de desconectarlos.

Si no tenemos problemas de presupuesto, lo mejor es optar por el suelo radiante, que no sólo nos brindará un importante ahorro energético, sino que además es el más saludable (no en vano está recomendado por la Organización Mundial de la Salud), pues no levanta ni polvo ni microorganismos, no seca el aire ni las mucosas nasales y mantiene los pies calientes mientras se respira aire fresco.

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