La factura de la luz vuelve a situarse en el centro de la preocupación doméstica durante la cuesta de enero, un periodo en el que muchas familias ajustan gastos para hacer frente al aumento de costes básicos. En un contexto marcado por olas de frío y mayor consumo energético, los hogares optan por cambios directos en sus rutinas para intentar contener el impacto económico mensual.
Según el estudio ‘Hábitos y percepción del sector energético en España 2026’, elaborado por Camby, la mayoría de los hogares ha reducido el uso de la calefacción o del aire acondicionado como principal medida de ahorro. Sin embargo, solo una minoría compara o cambia de tarifa, pese a ser una de las decisiones con mayor impacto en el importe final del recibo. En este escenario, conceptos como el autoswitching ganan relevancia al automatizar la optimización de tarifas y facilitar el ahorro sin necesidad de una gestión constante por parte del usuario, tal y como se explica en autoswitching.
Más allá del consumo, el aumento sostenido del precio de la electricidad tiene efectos en la planificación financiera y en el bienestar emocional de los hogares. La incertidumbre sobre el importe mensual y la percepción de una subida progresiva refuerzan la sensación de falta de control sobre un gasto esencial.
Datos relevantes
8 de cada 10 hogares han reducido el uso de la calefacción o del aire acondicionado
7 de cada 10 hogares aseguran que su factura ha subido al menos 10 euros al mes en el último año
El 57% de los hogares se preocupa por no saber cuánto pagará cada mes
Solo el 30% ha comparado tarifas durante la cuesta de enero
Apenas el 15% ha cambiado de proveedor eléctrico
Casi 2 de cada 10 hogares reconocen sentir estrés o ansiedad al recibir la factura
¿Por qué los hogares reducen la calefacción antes que cambiar de tarifa?
La reducción del uso de la calefacción es una medida inmediata y fácil de aplicar, que no requiere trámites ni conocimientos técnicos. Frente a ello, cambiar de tarifa o de proveedor se percibe como un proceso complejo, poco transparente y con riesgo de errores. Esta barrera psicológica explica que muchos hogares opten por sacrificios en confort antes que por decisiones estructurales que podrían generar un mayor ahorro sostenido.
¿Qué impacto tiene la incertidumbre energética en la economía doméstica?
La falta de previsibilidad en el importe mensual de la factura dificulta la planificación financiera de los hogares. Esta incertidumbre obliga a ajustar otros gastos y genera una sensación de inseguridad constante, especialmente en periodos de mayor consumo. A largo plazo, este contexto puede derivar en estrés económico y en cambios de hábitos que afectan directamente a la calidad de vida.
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El coste de la energía ya no solo se mide en euros, sino también en decisiones cotidianas que redefinen el confort del hogar.
Camby alerta del impacto de la factura eléctrica en los hogares
La conocida como cuesta de enero se ha convertido, un año más, en un periodo de especial presión económica para muchas familias, que se ven obligadas a cambiar sus hábitos cotidianos para intentar reducir el impacto económico de la factura de la luz, también en medio de grandes temporales u olas de frío. Según el estudio ‘Hábitos y percepción del sector energético en España 2026’, elaborado por Camby, startup que garantiza el máximo ahorro energético en la factura de la luz, 8 de cada 10 hogares han reducido el uso de la calefacción o del aire acondicionado como medida directa para contener el importe de la factura.
En esta línea, el estudio muestra que, a pesar de estos sacrificios, solo una minoría se plantea optimizar la tarifa que tiene contratada. De hecho, apenas el 30% de los encuestados ha comparado tarifas durante la cuesta de enero y solo el 15% ha llegado a cambiar de proveedor, a pesar de que se trata de una de las decisiones que más condiciona el precio de la factura de la luz.
“El sistema eléctrico es complejo y poco transparente, y eso provoca que muchas personas no den el paso de comparar o cambiar de proveedor. En Camby creemos que el ahorro energético no debería depender de que el usuario tenga tiempo o conocimientos, sino de soluciones inteligentes que actúen por él de forma automática” señala Mario Fernández, CEO y cofundador de Camby.
La factura de la luz, una fuente creciente de estrés en los hogares
Esta falta de acción se explica, en parte, por la complejidad del sistema eléctrico. A esto se suma un contexto de incertidumbre, en el que el 57% afirma preocuparse por no saber cuánto pagará cada mes, lo que dificulta la planificación financiera y refuerza la sensación de falta de control sobre un gasto básico. Además, un 50% de los encuestados asegura haber tenido que cambiar rutinas cotidianas para reducir el consumo energético, como cocinar menos en casa o acortar la duración de las duchas.
En este contexto, Camby propone un modelo de autoswitching energético que busca simplificar una gestión que hoy resulta compleja y poco transparente para la mayoría de los hogares. A través del análisis continuo de las tarifas reales del mercado y del consumo específico de cada usuario, la plataforma identifica de forma proactiva las mejores oportunidades de ahorro energético y se encarga de ejecutar los cambios necesarios de manera automática.
El impacto va más allá del consumo energético, ya que el aumento del coste energético está obligando a modificar rutinas diarias. Según los datos del estudio, casi 2 de cada 10 hogares (20%) reconocen sentir estrés o ansiedad cuando llega el recibo eléctrico, una cifra que refleja el impacto emocional que el coste de la energía tiene en la economía doméstica.
La subida silenciosa de la luz
El incremento del precio de la electricidad se percibe de forma clara en los recibos. 7 de cada 10 hogares aseguran que su factura ha subido al menos 10 euros al mes en el último año. De ellos, más de la mitad (55%) paga entre 10 y 20 euros más, mientras que un 16% declara aumentos superiores, confirmando una “subida silenciosa” que se acumula mes a mes en la economía doméstica.
Camby plantea una nueva forma de gestionar la energía, en la que la tecnología trabaja en segundo plano para garantizar que cada hogar tenga siempre la tarifa más adecuada a su consumo, aportando claridad, tranquilidad y un ahorro energético que se mantiene en el tiempo, algo especialmente necesario en momentos de mayor presión económica como la cuesta de enero.
