El consumo de cemento cae un 33% en 2009 y registra el menor volumen desde 1997

MADRID.   El consumo de cemento cerró 2009 con una caída del 33% en comparación con 2008, hasta situarse en los 28,64 millones de toneladas, con lo que el sector encadena dos años de descensos récord, según la patronal Oficemen.

    Además, tras este retroceso, el consumo de este material de construcción registra el menor volumen desde 1997, cuando la construcción absorbió 26,79 millones de toneladas, y vuelve a niveles similares a los del ejercicio 1990.

    El parón de la construcción, sobre todo residencial, derivado de la crisis económica, constituye el principal factor del retroceso en el volumen de negocio de esta industria.

    Ante este contexto, las plantas cementeras radicadas en España ajustaron su producción en un 30,46%, hasta los 29,26 millones de toneladas.

    Además, elevaron en un 21,7% las exportaciones, que sumaron 2,84 millones de toneladas, y recortaron en un 60,8% las importaciones que, pese a ello, aún supusieron la entrada de 2,81 millones de toneladas.

    Oficemen considera «muy elevada» esta cifra, dada la actual situación de «crisis de demanda», puesto que, según sus datos, supone que casi el 10% del cemento consumido en el país procede de otros mercados, «en algunos casos con menos requisitos medioambientales y de calidad».

    A las importaciones y el descenso del consumo, las cementeras suman el aumento de coste de la factura de la luz que, según denuncian, están registrando y que recientemente llevó a las grandes del sector (muchas de ellas filiales de multinacionales como Cemex, Holcim, Lafarge o Cimpor) a advertir de la posible deslocalización de plantas en caso de que el Gobierno no garantice un marco energético estable a largo plazo.

    «Afrontar demasiados excesos en forma de subidas del precio de la energía superiores al 30% o de falta de control de las importaciones conlleva un riesgo, que es la deslocalización, que nos vayamos a otros países en que se den mejores condiciones», indicó en rueda de prensa el pasado mes de diciembre el presidente de Oficemen, Jean Martín-Saint-León.

    En concreto, las cementeras denuncian los incrementos que registra su factura de la luz y la incertidumbre sobre la definición a largo plazo de la política energética española.

    Según sus datos, la factura de la luz constituye un 33% del coste total de explotación de una cementera y su encarecimiento coincide además con el compromiso de mantenimiento de la inversión en seguridad y mejoras medioambientales que las empresas ejecutan y con la actual coyuntura de crisis.

    Ccon todo, las cementeras aseguran estar haciendo «grandísimos esfuerzos, juegos malabares», para mantener operativas todas sus plantas y garantizar así el empleo.

 

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