La vuelta del inversor inmobiliario ‘low cost’

Madrid. No se trata de grandes fondos internacionales, oportunistas o no –si es que hay alguno que no lo sea–. No. El que está entrando nuevamente en el mercado inmobiliario es ese otro pequeño inversor local, que dispone de los suficientes ahorros como para, una vez detectado que efectivamente los precios de la vivienda han bajado lo suficiente, volver a  comprar viviendas.

Se trata, sin duda, de un buen dato para el alicaído sector inmobiliario, pues es un sector de la población, pequeño sí, pero lo suficientemente activo como para crear una tendencia de hacia donde pueden ir los tiros a corto y medio plazo, sobre todo si, como se prevé, los precios, aunque algunos no lo quieran ver, vuelven a ajustarse un poco más.

Las entidades financieras, ahora, y las inmobiliarias locales, de siempre, los conocen bien. Este pequeño inversor representaba aproximadamente el 30% de los que compraban viviendas antes del estallido de la burbuja inmobiliaria en 2007. Buscan rentabilidad e inversión en productos que conocen bien por la proximidad a su residencia. Además de las rebajas, la vuelta de este inversor ‘low cost’ ha venido motivada, en buena medida, por el recorte de las remuneraciones de los depósitos bancarios.

Aunque para muchos les pueda parecer lo contrario, no son pocos los que disponen de 150.000 o 200.000 euros líquidos y disponibles para comprar dos, tres o hasta cuatro casas, para luego ofrecerlas en alquiler y obtener por ellas rentabilidades de hasta el 7%. Incluso algunos no tienen prisa, y prefieren esperar unos años para ver cómo evoluciona el mercado y, en función del mismo, vender a terceros.

Más del 50% de estas operaciones se están pagando al contado y dos tercios de ellas se realizan sobre inmuebles de segunda mano. Eso sí, bien ubicados, cerca de los centros urbanos y con unas aceptables condiciones de habitabilidad.

Los bancos –en su mayoría, no todos– se han dado cuenta de esa realidad, la que dice que, con las viviendas, el negocio que pueda haber es mínimo. Que de lo que se trata es de deshacerse de ese lastre inmobiliario aunque sea con pequeñas pérdidas. Mejor eso, que mantener los activos en el balance que, al final, resultan más costosos, pues lo único que hacen es acumular gastos de todo tipo, desde los fiscales a las aportaciones que deben hacerse a las comunidades de propietarios.

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