Los pisos de la banca pueden ser hasta un 56% más caros que los de los particulares, según Adicae

A pesar de la caída del precio de la vivienda, la banca sigue manteniendo el precio de sus pisos por encima de los inmuebles vendidos por particulares. Las viviendas de los bancos pueden, incluso, duplicar el precio del piso del particular.

El Departamento de Publicaciones y Estudios de ADICAE ha comparado un total de 96 inmuebles pertenecientes a las inmobiliarias de seis bancos (BBVA, Bankia, La Caixa, Banco Sabadell, Banco Santander y Banco Popular) y a vendedores particulares; es decir, 48 comparativas entre un piso de banco y otro de un particular con similares características y situado en la misma zona que el del banco.

Las viviendas han sido elegidas con el requisito de que su precio no supere los 150.000 euros, donde se encuadran los pisos que puede comprar una familia de tipo medio. De estos inmuebles, en 45 casos ha resultado ser más barato el piso del particular que el del banco y solamente en 3 ha resultado al contrario.

Tras el análisis efectuado, se revela que los pisos pertenecientes a particulares pueden llegar a ser un 56% más baratos que los que comercializa la banca. El precio medio de una vivienda de banco se encuentra en torno a los 89.845,65 euros mientras que el de los particulares es de 71.547,38 euros; es decir, la banca vende sus pisos un 20,36% más caros. Lo mismo ocurre con el precio del metro cuadrado. La media del precio por metro cuadrado a la que los bancos están vendiendo sus pisos es de 1.244,40 euros, en cambio, la de los particulares es de 971,94 euros, un 21,89% más barato.

A modo de ejemplo, un piso comercializado en Tarragona por BBVA Vivienda (inmobiliaria del BBVA) cuesta 90.500 euros. En la misma calle que el inmueble del banco, un particular vende un piso de similares características por 39.000 euros, 51.500 euros más barato que el del banco (56,9% más barato). En resumen, el banco vende su piso un 132,16% más caro en comparación con la vivienda del particular. Una situación similar podemos encontrar en Valencia, donde un particular vende su vivienda un 53,14% más barato que Solvia (inmobiliaria del Banco Sabadell); y en Madrid, donde el precio del inmueble del ciudadano es un 51,48% más bajo que el de Bankia.

Estos son tres ejemplos que podemos encontrar en las 45 comparativas en las que ha resultado ser el piso del consumidor más barato que el del banco. Solo tres casos han resultado ser al contrario, con el inmueble del banco a un precio más bajo que el del ciudadano. En estos casos, el piso del banco se encuentra a unos 2.000 metros de las zonas céntricas o próximos a zonas universitarias, donde a los bancos les corre prisa vender las viviendas.

Poca información y escasas imágenes del inmueble es lo que puede encontrar un comprador cuando visita las páginas web de las inmobiliarias de los principales bancos españoles a la hora de buscar un piso. Los bancos optan por la estrategia de ofrecer precios que aparentan ser bajos, con anuncios donde indican grandes rebajas en sus precios que inducen a error sobre la valoración del mismo, y obligar al comprador a visitarlos para comprobar el estado de los inmuebles de segunda mano, la mayoría de ellos fruto de embargos que han sido desmantelados por sus anteriores propietarios antes de abandonarlo cuando no han sido saqueados posteriormente.

Son los particulares los que ofrecen mayor información sobre sus inmuebles que los bancos. Sus anuncios muestran una gran cantidad de imágenes de la vivienda en donde se puede apreciar el estado de la misma, si necesitan reforma lo indican en el anuncio, y la mayoría de ellos se entregan amueblados, lo que supone un ahorro de entre 4.000 y 6.000 euros como mínimo que cuesta amueblar una vivienda.

En cambio, los pisos de los bancos apenas tienen información más allá de sus características básicas (superficie, número de habitaciones, dirección y precio). Las fotografías tampoco desvelan gran cosa puesto que la mayoría de las veces son simples imágenes de la fachada del edificio. De esta forma, los bancos obligan al comprador a visitarlos para comprobar el estado del piso. Los pocos inmuebles pertenecientes a los bancos que adjuntan fotografías muestran que necesitan una reforma a fondo antes de poder usarse para vivir.

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