El mercado del alquiler en España vuelve a situarse en el centro del debate público tras el anuncio de nuevas bonificaciones fiscales orientadas a moderar los precios y aliviar la presión sobre los inquilinos. La medida, planteada como un incentivo para los propietarios, se produce en un contexto de escasez de oferta, fuerte incremento de las rentas y creciente tensión entre objetivos sociales y realidades económicas.
Desde el punto de vista técnico, la propuesta del Gobierno se apoya en el uso del IRPF como palanca para influir en el mercado del alquiler, un enfoque que ya ha sido analizado por el propio sector inmobiliario en estudios como el de AMADEI sobre la evolución del alquiler en España, donde se examinan las dinámicas fiscales y su impacto real en la oferta disponible.
Las asociaciones inmobiliarias advierten de que, sin medidas estructurales que refuercen la seguridad jurídica y la rentabilidad del arrendamiento, este tipo de incentivos fiscales corren el riesgo de quedarse en soluciones coyunturales con escasa capacidad para corregir los desequilibrios del mercado de la vivienda.
Datos relevantes
Los arrendadores cuentan actualmente con una deducción general del 50% sobre los rendimientos del capital inmobiliario.
La bonificación anunciada eleva esa deducción al 100% para quienes congelen las rentas del alquiler.
Los precios del alquiler han aumentado entre un 30% y un 40% desde 2020 a nivel nacional.
En ciudades como Madrid, el incremento supera el 39%.
En un alquiler de 500 euros mensuales, el ahorro fiscal anual ronda los 570 euros tras la deducción general.
¿La bonificación fiscal compensa económicamente a los propietarios?
Según los datos expuestos por AMADEI, la bonificación fiscal no compensa la pérdida de ingresos que supone congelar las rentas en un mercado donde los precios han crecido de forma sostenida. El ahorro en el IRPF resulta inferior al incremento de ingresos que obtendría el propietario actualizando el alquiler a precios de mercado, especialmente en zonas tensionadas como Madrid.
¿Puede esta medida ayudar a contener los precios del alquiler?
La asociación considera que el impacto sobre los precios será limitado, ya que la medida no incentiva de forma suficiente la puesta en alquiler de nuevas viviendas. Sin un aumento real de la oferta y mayor seguridad jurídica, las bonificaciones fiscales aisladas difícilmente pueden corregir las causas estructurales del encarecimiento del alquiler.
Entradas relacionadas
- Siete tendencias que marcarán la construcción y la arquitectura en 2022
- FAI aboga por un pacto de estado para atajar de raíz el problema de acceso a la vivienda
Las políticas fiscales solo funcionan cuando se alinean con la realidad económica del mercado y no cuando intentan sustituirla.
AMADEI advierte de la escasa eficacia de la bonificación fiscal al alquiler
La Asociación Madrileña de Empresas Inmobiliarias (AMADEI), patronal inmobiliaria de la Comunidad de Madrid, ha expresado su “preocupación” ante el anuncio del Gobierno de una bonificación fiscal del 100% en el IRPF para los arrendadores que congelen las rentas del alquiler, una medida que “no resulta efectiva ni atractiva para la mayoría de los propietarios y que difícilmente contribuirá a moderar los precios del mercado del alquiler”.
Desde AMADEI recuerdan que los arrendadores ya cuentan actualmente con una deducción general del 50% sobre los rendimientos del capital inmobiliario, además de múltiples gastos fiscalmente deducibles. En este contexto, elevar dicha deducción al 100% para quienes mantengan las rentas congeladas supone, en la práctica, un incentivo insuficiente frente a la evolución real del mercado del alquiler.
Según los datos manejados por la asociación, los precios del alquiler han aumentado entre un 30% y un 40% desde 2020 a nivel nacional, superando el 39% en ciudades como Madrid. Este escenario hace que, desde un punto de vista económico, la congelación de rentas implique una pérdida de ingresos para el propietario muy superior al ahorro fiscal que ofrece la medida.
“Con esta propuesta no ganamos todos, como se afirma desde el Gobierno. El arrendador no obtiene ningún beneficio real, ya que el incremento de la renta a precios de mercado compensa ampliamente el coste fiscal del IRPF”, señala Jesús Manuel Martínez Caja, secretario general de AMADEI. “Congelar el alquiler no convierte al propietario en un agente responsable ni subirlo en un especulador; simplemente responde a la lógica de un mercado tensionado por la falta de oferta”, añade.
AMADEI subraya que la medida tampoco resulta atractiva en los alquileres más bajos. En una vivienda de 500 euros mensuales, un propietario en el tramo mínimo del IRPF pagaría alrededor de 570 euros anuales tras la deducción general del 50%. Si ese alquiler se actualiza a precios de mercado, con una subida del 35% hasta los 675 euros, el coste fiscal rondaría los 770 euros, pero el incremento de ingresos superaría los 2.000 euros anuales. Una diferencia que evidencia que el ahorro fiscal no compensa la congelación de rentas, sobre todo teniendo en cuenta los numerosos gastos y deducciones adicionales que pueden aplicarse.
Desde AMADEI insisten en que este tipo de iniciativas, aunque bienintencionadas, tienen un marcado carácter coyuntural y no abordan el problema de fondo del mercado del alquiler. La asociación reclama al Ejecutivo medidas estructurales que fomenten la seguridad jurídica, incentiven la puesta en alquiler de viviendas y aumenten de forma real y sostenida la oferta disponible, alejándose de soluciones populistas que no corrigen las causas del problema.
